Alejados de noticiarios y medios de comunicación para no “contaminarse con malas noticias”, los Coronado Ponce esperan tranquilos el fin de año, pues confían en que les traerá la posibilidad de iniciar un 2010 con mejores perspectivas.
Sostienen que esta forma de ver la vida, evitando entrar en conflicto con lo inevitable, les ha permitido hacer incluso algunos ahorros como no habían logrado en los últimos meses, y de paso darse gustos como comer fuera de casa y comprarse algo de ropa.
Julio Coronado Rodríguez, encargado de Recursos Humanos de una importante maquiladora instalada en Tijuana, asegura que la planta está estable. “No da indicios de ir ni para atrás ni para adelante”, dice. A principios de 2009, esta fábrica despidió o “invitó” a retirarse a casi la mitad de su personal.
Julio y su esposa Fernanda Ponce, auxiliar de una guardería infantil que da servicio a las trabajadoras de la maquiladora donde él presta sus servicios, y su pequeña hija, Andrea, que el próximo año ingresará al preescolar, no niegan la difícil realidad, pero la evaden. “Hemos decidido cerrar los ojos y oídos ante tantas cosas que suceden y hemos ganado tranquilidad porque de nada sirve saber cuántas cabezas encontraron en un basurero, cuántos secuestros hubo en el día ni cuántos policías mataron”, opina.
Con ese ánimo y mientras espera que la producción de fin de año aumente con un posible incremento de la demanda de televisores de plasma que se manufacturan en la compañía de capital japonés donde trabaja, explica que también decidió cerrar ojos y oídos a las políticas fiscales que gobiernos y legisladores preparan para el siguiente año.
Todavía a finales de 2008, el pago de horas extras trabajadas les redituaban ganancias considerables y mayores capacidades adquisitivas, pero conscientes de que la ganancia actual es mantener el empleo, la prioridad de Julio y sus compañeros es conservar su puesto en tiempos de crisis.
El mes pasado compraron ropa para Fernanda y Andrea, además de ahorrar un poco, como no habían logrado hacerlo hace meses.
Mientras, él sigue dedicando tiempo al proyecto musical que comparte con un grupo de jóvenes tijuanenses, y ella continúa con sus estudios de la preparatoria abierta y espera, al terminar, ingresar a una carrera pedagógica.
(Texto: Julieta Martínez)