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QUERÉTARO
Familia Flores Vega / Mpio. Pedro Escobedo Qro.
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"Ya no nos conviene sembrar maíz"
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Don Serafín Flores, de 63 años, decidió que para el próximo ciclo agrícola solamente sembrará dos de las cuatro hectáreas con las que cuenta. Primero, porque la cosecha del ciclo anterior se heló; no lograron rescatar ni un kilo de maíz, aunque pudieron guardar suficiente rastrojo para alimentar a sus animales. La otra razón es por lo caro que resulta el fertilizante. “Si le ponemos, no sale ganancia, y si no le ponemos, no hay suficiente producción, y de todas maneras no le ganamos”, dice. “Ya no nos conviene sembrar”, comenta don Serafín, quien no se desanima pues tiene como alternativa la venta de chivas, con lo que obtiene los mejores ingresos.
Entre risas, confiesa que a ellos no les gusta esa carne, pero como a sus vecinos, a gente de otros ranchos y de la ciudad (Querétaro) sí les agrada, siempre tiene clientes para sus animalitos, que llega a vender hasta en 450 pesos, “asegún” el tamaño.
En enero vendió seis chivos, dinero con el cual lograron “surtir” la casa de comida y otros artículos necesarios, como jabón, implementos de limpieza y de aseo. Y si a eso le agrega que su esposa, doña Juana, cada fin de semana vende casi 50 tamales, pues “la vamos pasando”.
Dice que “con el favor de Dios” seguirán viviendo sin que les falte nada, aun cuando sus ingresos al mes llegan a ser entre los mil 500 y los dos mil pesos. Con ese dinero alcanzan a comer durante todo el mes y como nueve de sus 12 hijos ya están casados, no tienen grandes gastos que realizar. Por el contrario, cada domingo dos o tres de sus hijas con sus esposos e hijos, los visitan; llevan de comer y de beber.
Don Serafín y doña Juana no acostumbran salir de vacaciones, comer fuera de casa o pasear. De lunes a domingo trabajan en la casa, en el campo o cuidando los animales; el sábado “muy tempranito” él se va a misa y los domingos “descansa” con la visita de sus hijas y sus yernos.
La ilusión de doña Juana es que algún día tengan para poder techar el cuarto que tienen sin terminar de construir; para don Serafín, por su parte, le gustaría que el gobierno municipal o el del estado le ayudaran a tapar el socavón que junto a sus tierras está abierto desde hace por lo menos 25 años.
(Texto: Juan José Arreola)
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