A los Jasso, dueños de una tienda de abarrotes en Tlalnepantla, Estado de México, se les quedó la mitad de la mercancía que compraron para el Día de Muertos. El psiquiatra del Distrito Federal dice que jamás había visto tanto desánimo en sus pacientes (seis de ellos trabajaban en Luz y Fuerza del Centro, la compañía que cerró por decreto presidencial). Pero el burócrata anónimo asegura que no ve crisis por ninguna parte. “Veo filas de gente para entrar a restaurantes en la (colonia) Condesa o en el cine”, dice. Y afirma que no tiene miedo de perder su trabajo.