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Ruth Rodríguez
ruth.rodriguez@eluniversal.com.mx
México fue la sede del foro médico más grande convocado hasta ahora
en el país: la 17 Conferencia Internacional sobre el VIH-sida, efectuada
en la primera semana de agosto de 2008.
"Los ojos del mundo" fueron puestos en nuestro país durante
este acto, al que asistieron 20 mil personas procedente de más de
140 naciones.
No hubo grandes sorpresas ni grandes anuncios en torno a descubrimientos
para atender este mal; pero sí un llamado de la sociedad civil hacia
las autoridades para frenar el sida, que en el mundo ya afecta a 33
millones de personas.
En México, 200 mil personas son portadoras de este virus; la mayoría
no lo sabe.
El gobierno federal aprovechó este foro para negociar los precios
de los medicamentos antirretrovirales con la industria farmacéutica,
los cuales son tres veces más caros que en otros países de la región.
Sin embargo, al no ceder los laboratorios, el presidente Felipe Calderón
determinó, en plena inauguración de la cumbre, eliminar el requisito
de planta para que otras compañías farmacéuticas pudieran ofertar
en México sus medicamentos para VIH-sida, acción que causó el aplauso
de la Organización Mundial de la Salud y de la
Organización de las Naciones Unidas.
Durante el foro, organizaciones civiles y asociaciones académicas
agrupadas en la Sociedad Internacional del Sida (IAS, por sus siglas
en inglés), promotora de esta cumbre, alertaron que no se está en
buen camino para alcanzar la cobertura universal de medicamentos antirretrovirales
trazada para 2010, y a sólo dos años, las cifras de países que alcanzarán
esta meta son bajas.
"Nuestro fracaso impactará en la vida de millones de personas",
consideró Luis Soto, infectólogo mexicano, quien fue copresidente
de la IAS.
Asimismo, hizo un llamado a poner mayor atención a los niños, las
mujeres, los jóvenes, los migrantes, los homosexuales y a las relaciones
que sostienen hombres con hombres para que no se intensifiquen
las infecciones.
La lección aprendida en esta cumbre mundial, que tuvo el lema "Acción
Universal, ¡Ya!", de acuerdo a sus organizadores, es que la prevención
y el tratamiento antirretroviral están casados y tienen que ir de
la mano, ya que recordó que millones de seres humanos están infectados
con una enfermedad prevenible, pero tratable.
La cumbre mundial sobre VIH-sida innovó con la presencia de los niños,
la ausencia de los médicos y la incorporación de la tecnología para
hablar sobre prevención, uso de anticonceptivos, desarrollos farmacéuticos
y relatar la historia de quiénes desde África hasta América Latina
han contraído el VIH.
También se distinguió por la participación de los jóvenes y el protagonismo
de las organizaciones no gubernamentales en las sesiones científicas
y en la demanda de necesidades no reconocidas hasta ahora como vivienda,
trabajo y alimentación.
A diferencia de las anteriores conferencias realizadas en España,
Tailandia y Canadá, la de México atrajo más el interés de la sociedad
civil, que de los científicos, ya que fueron pocas conferencias y
más presentaciones de estudios regionales a través de carteles.
Por primera vez, las Naciones Unidas aceptó que 11 niños mexicanos
participaran becados en esta cumbre mundial.
No quería que quedara duda
Fidel Samaniego R.
fidel.samaniego@eluniversal.com.mx
Jorge Saavedra, director del Centro Nacional para la Prevención
y el Control del VIH-sida, se convirtió en nota en la cumbre sobre
el sida.
Nunca pensó que él sería parte fundamental de una noticia que literalmente,
dio la vuelta al mundo. Lo mismo se supo de él en Singapur, Japón
y la India, que en Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Su imagen
y lo que dijo, en periódicos, noticiarios de televisión, de radio
y en internet.
"Hablaba en inglés. Y sí, hablé de mi esposo. Pero como no
quería que quedara ninguna duda, insistí en que no había ningún
error de traducción, que me refería a otro hombre, y volví a decir
que hablaba de mi esposo", dice Jorge Saavedra.
"Un integrante del gobierno derechista mexicano declara en
público que es gay y muestra fotos de su esposo", informó un
noticiario español. Por el estilo fue el tratamiento que le dieron
al asunto otros medios de comunicación.
"De verdad no me había dado cuenta del impacto, hasta que me
hablaron mis hermanas desde Chicago. Ellas desde luego ya sabían
que estoy casado. Me dijeron que en todo el mundo se supo lo que
hice", agrega el director del Censida.
—¿Por qué lo hiciste? ¿Un arranque, valentía, amor?
—Desde luego hay amor, y tuve que tomar valor. Pero no fue un arranque.
Lo estuve pensando mucho en cuanto a como lo iba a hacer. Pero tomé
la decisión después de que me dije que no podía ser que quien está
a la cabeza en México de esta lucha contra la homofobia se estuviera
escondiendo.
Saavedra nació en Naco, Sonora. Es médico por la UNAM, y después
realizó estudios en la Universidad de Harvard. Fundó la primera
clínica especializada en VIH de México
En 2005 puso en marcha la primera campaña antihomofobia para combatir
el estigma y la discriminación que sufren los gays.
La boda fue hace cuatro años. Y sí, está casado.
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