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El gran día de la renovada diplomacia mexicana
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El gran día de la renovada diplomacia mexicana
Con 185 de 192 votos posibles, México logró un lugar dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas
Natalia Gómez Quintero
natalia.gomez@eluniversal.com.mx

Los diplomáticos lo calificaron como el "gran día" de la política exterior mexicana de su historia contemporánea. Especialmente porque México logró 185 votos de 192 (número total de la membresía de la Organización de las Naciones Unidas) para ocupar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Con esto, la voz de México no será relegada en acontecimientos a nivel internacional y podrá, como dicen los funcionarios, tener voz y voto en decisiones importantes que atañen al mundo. No obstante, otro reto llega: México tendrá que definir la forma de participar más activamente en tareas de la ONU, tales como las Operaciones de Mantenimiento de la Paz (OMP).
El apoyo casi unánime a México no fue sorpresa. La candidatura y su aprobación estaba casi asegurada desde que en marzo de 2008 el Grupo de Estados de América Latina y el Caribe (Grulac) endosó a México la candidatura regional para ocupar un lugar en el organismo.
La escena sería lejana, e incluso extraña, si esta elección se hubiera llevado a cabo durante los últimos años de la presidencia de Vicente Fox, gestión en la que México tuvo conflictos diplomáticos con diversos países de Latinoamérica, especialmente con Cuba, Bolivia, Argentina y Venezuela.
En 2005, la competencia que se dio entre el canciller mexicano Luis Ernesto Derbez y el ministro del interior chileno José Miguel Insulza, no sólo separó la región en dos, sino que consiguió que México tuviera diferencias con Brasil, uno de los grandes de la región que ha mantenido estrechas relaciones con África. Sin embargo, una vez terminada la administración foxista se abrió una ventana de oportunidades para recomponer las relaciones fracturadas.
Poco a poco surgió la evidencia del trabajo diplomático. En cada encuentro presidencial con mandatarios del hemisferio, México presumía el apoyo recibido. A la par, cabildeaba con los países de los otros continentes su candidatura.
Esta será la cuarta ocasión en la que México ocupe un asiento permanente en el CS. En 1946 y en el periodo 1980-1981 llegó de manera fortuita, y en 2002-2003, así como en esta ocasión, buscó la candidatura de manera premeditada.


Repara fractura con AL

Natalia Gómez Quintero
natalia.gomez@eluniversal.com.mx

En noviembre de 2006 los círculos políticos, diplomáticos y periodísticos no la perfilaban como una de las mujeres que formaría parte del gabinete presidencial, incluso pocos la reconocían. A ella misma, la invitación que le hiciera Felipe Calderón le provocó una gran sorpresa y, ha reconocido en privado, también entusiasmo.
Fue en ese contexto y en medio de los rumores que señalaban al actual embajador en Washington, Arturo Sarukhan, como el indicado para ser el canciller de la entonces nueva administración, que Patricia Espinosa Cantellano asumió en diciembre de 2006.
Con ello, Espinosa Cantellano se convirtió en la segunda mujer en ocupar este cargo, luego de que la actual senadora Rosario Green, identificada como una persona cercana a Patricia Espinosa, lo ocupara los dos últimos años de la administración de Ernesto Zedillo.
Han sido dos años en los que Espinosa Cantellano, a quienes expertos no le auguraban más de un año al frente de la Cancillería, ha recompuesto los vínculos con América Latina. Destacable son para los puentes tendidos con Cuba y Venezuela en los que las relaciones diplomáticas estuvieron al borde de la ruptura, durante la administración del ex presidente Fox.
Hacia el norte su principal logro ha sido la concreción de la Iniciativa Mérida.
Cantellano, quien a finales de 2006 formó parte del grupo de cuatro mujeres al frente de una secretaría de Estado, es considerada entre las personas allegadas al Presidente como alguien quien está haciendo muy bien su trabajo. Reconocen que su mejor papel no lo da ante los medios, pero si en las negociaciones internacionales.
Este prestigio de una buena negociadora discreta, lo conserva entre sus compañeros integrantes del Servicio Exterior Mexicano (SEM), al que Espinosa Cantellano pertenece desde hace 27 años.
Esa responsabilidad le ha obligado a cambiar de manera evidente en la proyección de su imagen: ha adelgazado, su maquillaje y forma de vestir, así como su cabello lacio a los hombros, se han estilizado.
En este su tercer año al frente de la Cancillería, Espinosa Cantellano tiene el reto de posicionar a México como un destino de inversión.

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México va al Consejo de Seguridad de la ONU

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