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Nuevos recintos albergan
el patrimonio cultural

ABREN FONOTECA NACIONAL, MUAC, BIBLIOTECA VASCONCELOS Y CENTRO ‘GABO’
Noemí Gutiérrez
noemi@eluniversal.com.mx


La grabación de la primera versión del Himno Nacional —fechada antes de 1910—, toda la serie de la radionovela de “Chucho el roto”, testimonios del terremoto que devastó la ciudad de México en 1985 y hasta comerciales radiofónicos es parte del patrimonio sonoro de nuestro país que puede ser consultado en la Fonoteca Nacional.
En la antigua Casa de Alvarado y residencia del escritor Octavio Paz, el 10 de diciembre abrió sus puertas la Fonoteca Nacional con el propósito de convertirse en el depositario legal de la herencia sonora de México.
Ubicada en Francisco Sosa 383, barrio de Santa Catarina en Coyoacán, la Fonoteca tiene una superficie de 6 mil 352 metros cuadrados y un acervo inicial de 246 mil documentos sonoros integrado por piezas de coleccionistas particulares, instituciones públicas y privadas.
Cuenta con una plataforma tecnológica de última generación que la posiciona como una de las mejor equipadas a nivel mundial y primera en su tipo en América.
Con una inversión de casi 90 millones de pesos (45 millones en obra civil y 44 millones en equipamiento e inmobiliario), en la Fonoteca destaca su Sistema de Almacenamiento Masivo Digital. Con cada fonorregistro se sigue un meticuloso procedimiento: se limpia, restaura, cataloga y digitaliza.
Desde cualquier parte del mundo se podrá conocer la historia sonora mexicana con sólo ingresar a la página de internet www.fonotecanacional.gob.mx. También habrá talleres, diplomados, asesoría, conciertos, exposiciones, una revista electrónica y una sala de lectura.
Además, se exponen aparatos reproductores de sonidos que ejemplifican avances tecnológicos impresionantes en 100 años, ya que vemos desde un fonógrafo de principios de 1900, discos de vinil, grabadoras de casete, discos compactos, reproductores digitales hasta un iPod.
El MuAC
El 2008 nos dejó otra sorpresa: el 24 de noviembre se inauguró el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MuAC) en pleno corazón de Ciudad Universitaria, una de las obras arquitectónicas y museísticas más importantes de México.
Hace casi tres décadas que no se construía un museo de arte contemporáneo que aglutinara obras representativas de las tendencias y corrientes surgidas en México a partir de 1952, fecha en que abrió sus puertas CU.
Fue el reconocido Teodoro González de León quien tuvo en sus manos el diseño arquitectónico, cuya obra complementa el plan maestro del Centro Cultural Universitario ideado en 1975 con el fin de que cada una de las disciplinas artísticas contara con un espacio idóneo. Son siete salas de exhibición las que rodean la plaza central de este recinto, para el que la UNAM adquirió 290 piezas que se suman a las mil 138 que ya existían de arte contemporáneo.
En la ceremonia de apertura, el rector José Narro aseguró que la institución muestra una vez más el compromiso y el interés por la difusión de la cultura y la creación artística para generar “el alimento del espíritu” en México y a nivel internacional.
El Centro Cultural de ‘Gabo’
El 30 de enero se inauguró en Bogotá, Colombia, el Centro Cultural Gabriel García Márquez construido por el Fondo de Cultura Económica (FCE), editora del Estado mexicano.
Este inmueble ubicado en el barrio de La Candelaria, obra del arquitecto Rogelio Salmona (1929-2007), cuenta con una librería, sala de exposiciones y conferencias, tienda de discos y cafetería. Son cuatro niveles con un estilo contemporáneo, con plazas y pasillos, altas columnas y fuentes de agua.
Enclavado en pleno corazón del centro histórico de Bogotá, está rodeado por un corredor cultural donde también se encuentra la Biblioteca Pública Luis Ángel Arango —una de las de mayor asistencia—, el emblemático Museo Botero, 29 universidades, 24 planteles educativos, siete bibliotecas y 58 entidades de carácter cultural.
Pero este edificio presentó sus primeras fallas; una de las fuentes tuvo que ser clausurada debido a filtraciones de agua.
En ese momento, el FCE se justificó y dijo que en toda obra recién inaugurada surgen adecuaciones y arreglos posteriores. “Se han hecho reparaciones que no han influido en la operación del lugar, y se seguirán realizando como parte del programa de mantenimiento”.
Reabren la Vasconcelos
Luego de un año y ocho meses de permanecer cerrada por fallas estructurales, la Biblioteca Vasconcelos reabrió sus puertas el primero de diciembre, pero en esta ocasión no asistieron los políticos ni funcionarios de alto nivel para tomarse la fotografía del recuerdo, sólo los trabajadores del recinto gritaron: “¡Bienvenidos!, ¡Pasen!”.
Sin embargo, reabrió con algunos pendientes: no cuenta con un reglamento interno ni de protección civil, el auditorio aún se encuentra cerrado, en el invernadero algunas plantas están secas y todavía hay restos de polvo en muebles y libros, y lo más importante, el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED, antes CAPFCE) y el titular de Conaculta, Sergio Vela, reconocieron que aún quedan pendientes algunos arreglos pero que no ponen en riesgo el funcionamiento. Sin embargo, nunca aclararon qué detalles son los que faltan, en dónde, cuánto le costará al erario público ni por qué, tras casi dos años de cierre, no se habían podido solucionar.
La megabiblioteca Vasconcelos fue inaugurada el 16 de marzo de 2006 por el presidente Vicente Fox en plena época electoral, aunque aún faltaban por concluir algunos trabajos. El 20 de marzo de 2007 cierra sus puertas por diversas irregularidades, como la filtración de agua que dañó el piso.
A diferencia de su inauguración, Conaculta optó por una campaña de bajo perfil para su reapertura. Durante el mes de noviembre, el INIFED realizaba los últimos trabajos y fue el 28 de noviembre que se llevó a cabo el acto de entrega recepción del inmueble. En un recorrido por las instalaciones el día de la inauguración, este diario documentó que las paredes aún están manchadas por la humedad y filtraciones; en el piso quedaron huellas de goteras; en el acceso del auditorio se percibe humedad, los cubreasientos tienen manchas; los muebles de madera, plástico y tubulares tienen polvo.

Biblioteca Vasconcelos, los tropiezos

Noemí Gutiérrez
noemi@eluniversal.com.mx

Ante la casi nula promoción de Conaculta para anunciar la reapertura de la megabiblioteca Vasconcelos, fue el propio presidente Felipe Calderón quien salió al quite y se comprometió a “formalizar” su puesta en marcha.
Durante la ceremonia de inauguración de la Fonoteca Nacional, el primer mandatario dijo: “Hace unos días, el 1 de diciembre fue reabierta la Biblioteca Vasconcelos. Pronto estaremos ahí para formalizar esta singular reapertura, y que será, ya lo es, la cabeza de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, con todos sus servicios bibliotecarios y culturales y que enriquecerá la oferta cultural del Gobierno”.
Esa misma semana, el gobierno federal difundió spots de radio donde informaba de la reapertura como parte de su campaña “Vivir mejor”.
Para la obra monumental del sexenio foxista, la inversión inicial fue de mil 300 millones de pesos. El Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) destinó 5 millones 200 mil pesos, Conaculta 17.7 millones de pesos y para los detalles finales un millón 450 mil pesos. En total, se invirtieron más de mil 334 millones de pesos.
El 20 de marzo de 2007, cerró sus puertas. Saúl Juárez dejó la Dirección General de Bibliotecas por autorizar una sesión fotográfica para un catálogo de moda. En ese mismo año, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), tras una auditoría al CAPCE concluyó que no se cumplió con las disposiciones normativas aplicables a la ejecución de la obra pública de las operaciones examinadas.
El día de la reapertura, EL UNIVERSAL observó que en los sanitarios se conservaron los lavabos de cristal, pero no hay papel higiénico, están llenos de polvo y no se habían barrido. No todos los arcos de detección de metales funcionan; se puede uno llevar un libro fácilmente del último piso al vestíbulo.
Tampoco funciona la máquina de recepción nocturna de libros ya que de acuerdo con empleados del lugar, se requiere de una gran cantidad de energía eléctrica que por el momento no está disponible. No todas las computadoras para consultar el acervo funcionan, ya que sólo la mitad está en servicio. Sólo los equipos de cómputo del primer piso tienen conexión a internet y no existe una regulación para su uso. La mayoría de los usuarios asiste para usar el servicio de mensajería instantáneo (chateo), consultar su correo electrónico, revisar página personales de redes sociales y hasta jugar en línea. Ese día, Gustavo Reynoso, subgerente de Costos y Presupuestos del INIFED, reconoció que aún faltan algunas reparaciones para operar al 100%. Federico Hernández Pacheco, director general de Bibliotecas de Conaculta, informó que aún no se tiene el nombre del nuevo titular.

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Reabren la Megabiblioteca aún con deficiencias

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