¡Mascarita, Mascarita!, gritaban eufóricos decenas de niños que gozaban con los lances que el pequeño gladiador dibujaba sobre el ring; en respuesta, los rufianes golpeaban con furia al mini esteta y callaban a los emocionados niños.
La escena podría ocurrir en cualquiera de las grandes arenas de lucha libre del país, pero esta vez el pancracio salió de los recintos de costumbre para instalarse en la explanada del Hospital Infantil Federico Gómez.
Ahí cambió la tristeza y dolor de los niños enfermos por sonrisas y gritos de emoción, inyectándoles un brillo de esperanza a su futuro.
Fue un regalo anticipado que la Triple A les brindó por el Día del Niño, y con el cual los pacientes que luchan día a día olvidaron sus tratamientos y disfrutaron de grandes vuelos y llaves.
“Nuestros pacientes requieren de estos momentos, aquí hay niños que enfrentan problemas muy graves. Son actividades recreativas que el hospital hace para que tengan un tiempo más llevadero”, dijo José Ignacio Santos, director del nosocomio.
Luchadores como Kenzo Suzuky, Alebrije, Mascarita Divina y Argenis, hicieron las delicias de los peques.
Argenis expresó: “Me impactó, son pequeños que esperan una oportunidad para seguir viviendo, y uno como luchador sólo les da una poco de alegría”.
La nueva estrella aérea de la Triple A se dijo agradecido por la oportunidad de estar cerca de los niños: “Para nosotros ellos son lo más importante, sobre todo estos niños que no pueden ir a una arena; es grato traer la lucha libre a donde ellos libran su propia batalla”.