Sin palabras que anestesien las heridas por estar casi fuera de la liguilla, los Pumas aceptaron que la falta de compromiso fue su peor enemigo. Ahora sólo les resta ganar sus últimos tres encuentros y esperar un milagro.
“En algunos partidos nos faltó dar el extra; después, cuando nos cayó el veinte, ya estábamos en una situación complicada”, señaló con seriedad Israel Castro.
Desde la óptica de Rubens Sambueza, fue este mismo mal el que sumió al equipo.
“No nos salían las cosas, nos desordenamos y dejamos que hacer lo que El Tuca quería. Eso no es comprometerse a hacer las cosas”, lamenta.
Otro factor en contra es el bajón anímico que azota a los auriazules tras sus últimas derrotas y ni para sanar hay tiempo. “Tenemos que ser fuertes, terminar de la mejor manera el torneo, hacer una buena pretemporada y volver a ser los Pumas del torneo pasado”.
La vergüenza deportiva también ronda en la guarida felina. “Nos sentimos en deuda con los aficionados. Lamentablemente hay veces que no hemos estado muy atinados en lo futbolístico”, aceptó Francisco Palencia.
Sin embargo, mantiene viva la esperanza de sacar los tres últimos partidos y esperar que los resultados le sean favorables.
“Estamos en una situación nada agradable, pero hay que enfrentarla, nosotros mismos nos metimos, nosotros tenemos que salir. La peor derrota es cuando abandonas, y no lo vamos a hacer”.
Y porque lo último que desean es ver la liguilla desde su casa, Castro expresó: “No podemos tirar la toalla, quedan tres partidos y tenemos que enfrentarlos con orgullo e integridad, mientras haya un poco de posibilidad no vamos a claudicar”.