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Montessori no es como lo pintan

Este sistema educativo no es ni anarquía ni régimen militar
Montessori no es como lo pintan</i>Montessori no es como lo pintan</i>
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El Gráfico
Miércoles 06 de junio de 2007

¿Quién no ha escuchado?

"Ay no, a los niños Montessori los dejan hacer todo lo que les venga en gana; las maestras ni hacen nada, sólo los están mirando; pobrecitos los obligan a estar en el baño durante horas y horas; la escuela Montessori es para niños problema. Son escuelas muy aburridas... ¡Imagínate! Nunca los disfrazan, no hacen festivales de la primavera ni el 10 de mayo".

Pero más allá de los mitos y los prejuicios, en el adecuado ambiente de grupos pequeños, los niños van adquiriendo seguridad, dominio de sí mismos, habilidad creativa, satisfacción. En parte, eso es fruto de su propia capacidad y del apoyo de los papás pero también es fruto de las ideas y de la experiencia de María Montessori, y de las guías que siguen su pista para impulsar el desarrollo infantil.

Si nos asomamos a una de las habitaciones de Casa de los Niños -salones para niños de tres a seis años- veremos que todos se concentran en su trabajo, respetan los lugares de cada quien, acomodan el material después de usarlo, esperan a que su compañero termine para tomar los objetos, toman agua en vasos de cristal. ¿Quién les impuso esta disciplina? ¿Cómo se logró esa concentración y ese silencio? ¿Por qué aprenden si la maestra no imparte clases? La Dra. Montessori descubrió que a los niños no había que "darles" algo, se trataba simplemente de impulsar la energía que ya traían por dentro.

También se dio cuenta de que en nuestra sociedad los niños son víctimas de un grave error: los adultos piensan que el niño es un ser vacío e incapaz, y que la infancia es un periodo en el que deben corregirse aquellos aspectos en los que el niño no es como el adulto.

Hay que impedirles que nos ensucien, que nos molesten, que canten cuando tengan ganas, que se tomen su tiempo para decidir lo que va a hacer. Son duros los primeros años cuando los "grandes" no quieren tomarlo a uno en serio.

María Montessori pensaba que lo más importante era devolverles el lugar que les corresponde en la casa, en la escuela y en la sociedad. Ante todo reconocer que merecen respeto y dedicación, que no debemos considerar como algo normal que todo el mundo los mande, los humille y les imponga condiciones.

Entonces, ¿hay que dejar que rompan, ensucien y cumplan todos sus caprichos? No, eso no es bueno para un niño, como tampoco lo es para un adulto.

Lo que Montessori descubrió en sus niños es que el orden, la disciplina -si queremos llamarle así- es una especie de placer vital. Si se lo permiten, el niño deja sus cosas en el mismo lugar, aprende a realizar actividades semejantes en el mismo horario, etc. Estar en un ambiente ordenado satisface más al niño que verse rodeado de figuras graciosas o montones de juguetes tirados por todos lados. Cada vez que se repite el orden, el niño se sentirá más y más seguro; por eso es fácil que entienda la importancia de apegarse a ciertas reglas, y es un proceso natural.

En este método educativo el orden es tan importante como la libertad. Montessori se dio cuenta de que se ganaba mucho más cuando cada niño podía escoger lo que quería hacer.

No es muy bueno "poner" a todo un grupo a hacer lo mismo. Cada niño tiene su ritmo y sus intereses propios. Por supuesto, tiene que haber varias posibilidades para elegir, y para eso hay materiales que no son juguetes sino que se les denomina paquetes didácticos o equipos de experimentación.

Si los niños pueden decidir en cosas pequeñas, después lo harán en algo grande y posteriormente se podrán comprometer en su vida sin que nadie se los pida o exija, explica Concepción Minakata, directora del Taller para la Vida, escuela Montessori de Uruapan, Michoacán.

Otro aspecto típico de la educación Montessori es lo que la doctora Minakata llamó el principio del maestro pasivo, es decir, el guía. Los pequeños necesitan alguien que los oriente en el descubrimiento de sus habilidades, que los apoye dándoles sugerencias para trabajar en lo que les interesa y un adulto que sea justo y comprensivo en los conflictos.

"Yo no debo hacer las cosas en lugar del niño: si logra resolver lo que quería es mérito suyo. En otros sistemas, el maestro tiene que aplaudir, gritar, y hacer de payaso para tener la atención de los niños, y luego darles los conocimientos ya hechos. Se la pasan diciendo ´¡Cállate!, ¡Siéntate!´. Aquí no. Son ellos los que no quieren que se les interrumpa porque están interesados en lo que hacen, comenta Antonieta Fernández, directora de un Montessori en la ciudad de México.

En términos generales la propuesta de María Montessori se sintetiza en una educación para la vida: desarrollar los sentidos, la atención, la inteligencia, el dominio del propio carácter, la colaboración con los demás.

Exactamente ¿qué es el método Montessori? Es una propuesta educativa que se basa en: Ambiente adecuado; muebles apropiados y al tamaño de los niños, limpieza, orden; Maestro humilde; Un Guía seguro pero no un jefe ni alguien que le hace las cosas al niño; Material científico; Equipos para desarrollar las habilidades sensoriales, de coordinación del lenguaje, de abstracción, diseñados especialmente para este sistema.

Algunos de sus rasgos típicos son: Repetición del ejercicio; Libre elección; Control de errores; Abolición de recompensas y castigos, y de lecciones colectivas; Análisis de los movimientos; Buenos ademanes en las relaciones sociales.



 

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