BOGOTÁ (Agencias).- Con 80 cañonazos en Colombia, homenajes aquí y allá, exhibiciones de cintas, ponencias y lecturas de libros, es como se festejó a Gabriel García Márquez, quien cumplió 80 años de vida y sobre todo de contar múltiples historias.
En las primeras horas de Aracataca, Colombia, se dejaron escuchar los cohetes que fueron disparados a las cinco de la mañana en la tierra natal del premio Nobel de Literatura (1982), la cual declaró este martes "día cívico" para poder desarrollar las serenatas y tertulias organizadas en su honor.
"El pueblo fue decorado con mariposas amarillas, se ubicó un telón en el centro de la plaza de la aldea con fotos del maestro, ubicadas cronológicamente desde su niñez hasta su vida adulta", manifestó en diálogo telefónico el alcalde de Aracataca, Pedro Sánchez.
El presidente Álvaro Uribe le escribió una carta pública en la que afirma que Cien años de soledad, es "la épica del pueblo colombiano", por lo que lo felicitó por su vida y su gran obra.
Mientras tanto en Cuba, el diario Granma describió a García Márquez como "el amigo entrañable de Fidel y Cuba que llegó a una nueva primavera", junto a la que se veía una foto del escritor y del aún presidente cubano.
La prensa mexicana, país donde vive y donde escribió Cien años de soledad, entrevistó a amigos suyos, entre ellos la escritora Elena Poniatowska, quien dijo que "está marcado por la gracia y la magia de América Latina".
El también escritor Carlos Monsiváis consideró a García Marquez como un "mexicano de pura cepa".
Por otra parte, en Madrid, 80 intelectuales y personalidades leyeron de manera íntegra el libro Cien años de soledad en un acto público realizado en la Casa de las Américas, que duró 16 horas ininterrumpidas.
El autor no había hecho hasta la tarde declaraciones públicas y se estima que, como es su costumbre, pasó el día en su casa ubicada en el sur de la ciudad de México con su esposa, Mercedes Barcha, contestando las llamadas de sus amigos.
Finalmente, una hermana del novelista declaró recientemente que García Márquez "casi no nace porque la partera se emborrachó", un dato curioso que narra jocosamente el autor de Cien años de soledad, libro que lo llevó a la fama y lo encumbró a nivel mundial.