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El despertar político de Google

La compañía invierte grandes recursos en firmas especializadas en el cabildeo, para establecer relaciones con legisladores y reguladores
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KATE PHILLIPS/ THE NEW YORK TIMES
El Universal
Jueves 30 de marzo de 2006

Para una compañía que se enorgullece de ser quintaesencialmente rebelde, Google está ingresando rápidamente al máximo juego de las empresas tradicionales: el cabildeo.

Iniciada hace menos de una década en una residencia estudiantil de Stanford, Google se ha convertido en un negocio de miles de millones de dólares, omnipresente en internet con su motor de búsqueda.

Su vigoroso crecimiento, alimentado por una oferta pública de acciones en agosto de 2004, que creó un coloso del mercado, ha despertado ahora la atención de Washington.

Al tiempo que legisladores y reguladores empiezan a vigilar las actividades de la firma en China y otros países, y en momentos en que sus usuarios expresan preocupación por la privacidad de sus búsquedas en línea, Google está haciendo ajustes que no encajan muy bien con su imagen de disidente.

Después de haber ignorado a Washington por años, la empresa ha empezado a intensificar sus contactos con legisladores y cabilderos, en un esfuerzo por construir el tipo de relaciones establecidas hace tiempo en la ciudad por competidores como Yahoo y Microsoft, así como por las fuertemente arraigadas empresas de telecomunicaciones.

Google ha contratado firmas de cabildeo con amplias conexiones políticas y consultores vinculados a líderes republicanos como el dirigente del partido, Ken Mehlman; el presidente de la cámara, J. Dennis Hastert, y el senador John McCain.

Asesores afirman que la compañía podría establecer una organización para recaudar fondos, con el fin de hacer donaciones a candidatos.

Y en una ciudad donde los republicanos controlan las palancas del poder, la empresa ha empezado a reclutar piezas de la maquinaria partidista.

Para algunos, Google es un novato que llega tarde a la mesa. Para otros, el arribo de la compañía a la llamada Calle K, donde viven muchos de los principales cabilderos de Washington, representa un indicio de una nueva sofisticación que no es necesariamente bienvenida.

"Es triste", indicó Esther Dyson, editora de la publicación tecnológica Release 1.0 y expresidenta de Icann, un grupo no lucrativo que participa en la administración de internet. "Los chicos están creciendo. Han perdido la juventud y la inocencia. Ahora deben comenzar a ser adultos y a jugar, al menos hasta cierto grado, con las reglas de los adultos".

Al hacerlo, Google ofrece otro ejemplo del modo en que las compañías de internet, sin importar qué tan poco convencionales sean sus raíces o que tan iconoclastas sean sus culturas, de pronto se encuentran luchando contra las mismas fuerzas en Washington que las industrias tradicionales enfrentan desde hace tiempo. Ejecutivos de Google consideran las acciones necesarias, al tiempo que alcanzan una importancia que les permite llevar sus propios intereses al ámbito político.

"Hemos establecido una agenda centrada realmente en cómo promover un internet abierto como plataforma revolucionaria para la comunicación", señaló Alan Davidson, contratado hace menos de un año cuando la compañía decidió establecer oficinas en el área Penn Quarter de Washington.

"Fue el crecimiento de Google como compañía y como una presencia en la industria lo que provocó nuestra entrada a Washington", dijo.

A pesar de hacer énfasis en la supremacía de la estrategia sobre la política, ejecutivos y asesores de Google están completamente conscientes de que están entrando al mundo del cabildeo en un momento en que éste ha sido estremecido por el escándalo sobre tráfico de influencias de Jack Abramoff.

Algunos asesores señalaron que la compañía debería de esperar hasta después de que el Congreso decida cómo -y si lo hará o no- revisar las leyes de cabildeo, antes de involucrarse más en la recaudación de fondos y en la política.

Con el precio de su acción cerrando el lunes en 370 dólares y con su ingreso esta semana al índice Standard & Poor´s 500, la firma tampoco se puede permitir ser tomada en desventaja por las agencias reguladoras o por sus competidores.

"Son ingenieros brillantes", señaló Lauren Maddox, de la firma de cabildeo partidista Podesta Mattoon contratada por Google el año pasado. "Pero no son políticos".

Al contratar a Podesta Mattoon y a otras consultoras, Google está repartiendo su presupuesto para cabildeo hacia ambos lados del panorama electoral, con lo que aumentará su gasto en firmas externas este año más allá de los 500 mil dólares, señalaron funcionarios. Esto no incluye su nuevo complejo de oficinas o los pagos a algunos de los grupos consultores que están siendo añadidos. En comparación, el gigante Microsoft gastó cerca de 9 millones de dólares el año pasado en cabildeo, y Yahoo gastó más de un millón, de acuerdo con cálculos anuales parciales realizados por PoliticalMoneyLine, un sitio independiente sobre financiamiento de campañas en internet.

Podesta Mattoon está encabezada por el demócrata Anthony Podesta y por Daniel Mattoon, republicano y amigo del presidente Hastert, republicano de Illinois. El hijo del portavoz, Joshua, también trabaja en la firma, junto con Maddox, quien fuera colaborador de Newt Gingrich.

También será parte de su arsenal DCI Group, una firma con importantes clientes corporativos que cuenta con arraigados vínculos con Mehlman y Karl Rove, asesor político del presidente Bush.

DCI, señalaron funcionarios de Google, les ayudará a establecer lazos con los republicanos, así como a promover su proyectos de búsqueda de libros, un esfuerzo para hacer posible la búsqueda de textos completos de libros en internet, entre editoriales y autores.

A cargo de dicha operación está Stuart Roy, vicepresidente de DCI y ex asistente del representante Tom DeLay, republicano de Texas. Roy también es cliente de Progress for America, grupo conservador que consiguió un importante apoyo para los candidatos de Bush a la Corte Suprema.

Maddox señaló que el emergente ejército de asesores de Google le ayudará a luchar contra varias líneas políticas, incluyendo asuntos relacionados con la ley de derechos de autor, acceso a internet y privacidad, y asuntos como su exitosa disputa en la corte este mes para limitar el dictamen del Departamento de Justicia sobre revelar los datos de las búsquedas de sus clientes.

"Tenemos un equipo de republicanos y demócratas que les están ayudando a resolver dichos asuntos", indicó Maddox, en un esfuerzo que reconoce que "el proceso político es una extensión del campo de batalla del mercado".

Las grandes compañías de internet, incluyendo Google, están librando una batalla con legisladores y con los titanes de las industrias de cable y telefonía sobre si se debe o no cobrar por el tráfico de información.

"Creemos que este será un asunto de gran preocupación para los consumidores", comentó Davidson. "Las compañías de telefonía han estado presionando a estos comités durante varias generaciones. Nuestra industria es muy joven".

El despertar político de Google se hizo más evidente en el Capitolio el mes pasado, cuando ésta, junto con Microsoft, Cisco Systems y Yahoo, fueron criticados severamente por republicanos y demócratas por sus negocios en China. Elliot Schrage, vicepresidente de comunicaciones globales y asuntos públicos en Google, fue criticado en repetidas ocasiones con el eslógan de la compañía. "No sea malvado", al tiempo que miembros de la cámara acusaban a las corporaciones de apoyar al gobierno de China en su objetivo de censurar las comunicaciones en internet y de poner en peligro la seguridad de los usuarios de internet chinos. Es un tema que Google y otros saben que no se irá pronto. El representante Christopher H. Smith, republicano de Nueva Jersey, y otros legisladores, están haciendo un llamado a las compañías de internet para que sean más sensibles al tratar con países extranjeros.

"Creo que van a cabildear sólo para propalar el cuento de que estando allá ayudan a extender la democracia", dijo Smith, quien presidió la reunión. "Esta dictadura puede continuar por generaciones si no se le pone un límite".

Davidson dijo que las compañías estaban tratando de afrontar el espinoso tema. "Creo que todos fuimos serios al comprometernos a tratar de crear estándares para entrar en países en los que podrían surgir este tipo de problemas", indicó.

Según algunos, China podría ser un asunto tan explosivo que incluso el tener una larga relación con el Congreso no habría calmado esa hostil recepción. Sin embargo, reconocieron que "la falta de una presencia es lo que hace falta para remediar esto rápidamente", dijo Harry W. Clark, socio administrativo de Stanwich Group y quien fuera recientemente contratado por Google como asesor. Clark, veterano asesor de las corporaciones en internet, es también un republicano muy bien conectado que trabajó en la administración Bush y que ahora trabaja como voluntario para el senador McCain, republicano de Arizona.

La contratación por parte de Google de "peces gordos" en la capital de la nación no ha parado. Aunque ya ccuenta con las firmas Public Policy Partners y Capital Tax Solutions, la firma cazatalentos Russell Reynolds Associates está buscando actualmente una persona que ocupe un puesto de alto nivel junto con Davidson. Clark también pronosticó que Google nombraría a un director político, probablemente un republicano.

Debido a que algunos republicanos todavía veían que la compañía tenía inclinaciones demócratas, citando los análisis de la elección de 2004 que mostraron que casi todas las contribuciones de sus empleados eran para los demócratas, la compañía tendrá cuidado, dijo Clark, de extender su riqueza.

"Los tipos con los que he hablado", añadió, "reconocen que las contribuciones de los empleados se inclinaban fuertemente a los demócratas, y están esperando ver que las cosas se corrijan con el tiempo".

Y a pesar del clima de acusaciones e investigaciones que rodea actualmente a la Calle K , los expertos en la industria dicen que Google no tiene otra opción que la de entrar al campo de batalla.

Rhett Dawson, presidente del Consejo de la Industria de la Tecnología de la Información, advirtió que cabildeo no era "una palabra sucia".

Google, apuntó Dawson, "está entrando rápidamente en una etapa de maduración por la que muchas compañías han atravesado y que muestra que conviene poner atención a Washington o éste puede lastimarte de maneras que bien se pueden reflejar en ti".

Añadió: "Y no tiene que ser un sistema que te haga sentir avergonzado si hablas de él con tu madre". (Traducción: Mariana Toledo, Gabriela Cornejo).

 
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