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| Auditorio a control remoto |
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Fidel Samaniego R.
El Universal Viernes 30 de mayo de 2008 |
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fidel.samaniego@eluniversal.com.mx Ahí están. Desde temprano. Ahí, en su plaza. “¡El Zócalo es nuestro!”, exclama una mujer. Agrega; “¡Nuestro Zócalo, del pueblo. Y no vamos a dejar que vendan nuestro petróleo, ni a nuestro país!” Ahí pues, en su Zócalo. Porque ellas, ellos, dicen, lo sienten, lo gritan, son el pueblo. Ahí, para escuchar, presenciar, ver en la gran pantalla la transmisión del intento de debate, la reunión que a unas cuadras se realiza, en el senatorial recinto. Y rompen en silbidos. Maternales mentadas. “¡Mal padre, desobligado, cínico!”, exclama, desgarra su garganta una anciana. En el megamonitor está en esos momentos la imagen de Santiago Creel, quien da la bienvenida a los asistentes al foro en el llamado “Día de los Gobernadores”. Ahí están. Bajo la enorme manta. En su mayoría, mujeres, hombres de la tercera edad. Algunos llevan sus gafetes en el pecho. Ahí también, como detenido en el pasado, con su pelo largo, la boina a lo Ché, su aire de militantes del morralismo utópico, su camiseta con la hoz y el martillo, un tipo que anima a los demás a que griten: “¡Vendepatrias!” cuando el que está en pantalla es Francisco Labastida. Y no dejarán de insultar, de soltar maldiciones, silbidos, expresiones que no dejan escuchar a Fidel Herrera, priísta gobernador de Veracruz ni al panista morelense Marco Antonio Adame. Pero también soltarán enfurecidas voces. “¡Trai-dor... trai-dor... trai-dor!”, si las cámaras de televisión captan al coordinador de los senadores del PRD, Carlos Navarrete, o al gobernador de Michoacán, Leonel Godoy. Sin embargo, durante varios minutos esa carpa será la de la adoración, la admiración, el apoyo total. Habla Marcelo Ebrard. Desde que su rostro aparece en la pantalla y se le escucha saludar, le aclamarán. “¡Duro, duro, duro!” corearán, si el jefe de Gobierno capitalino critica a los gobiernos de Fox y Calderón. De pie, enardecido, el auditorio a control remoto saludará el anuncio de Ebrard de la realización de la consulta popular sobre la reforma energética. “¡Se ve, se siente, Marcelo presidente!” gritará la anciana, de todas, todos, la más encendida. El Zócalo. Ahí llegarán, por un lado, manifestantes de Tláhuac. Por el otro, quienes se oponen a la Ley del Issste. Y de éstos, varios se formarán bajo otra carpa, del gobierno priísta de Nayarit que inaugura su exposición.
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