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| Escasez de comida amenaza al mundo |
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MACARIO SCHETTINO
El Universal Viernes 30 de mayo de 2008 |
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Todo indica que el problema principal es la devaluación del dólar y eventos temporales, como la producción de etanol o el clima, lo que ha generado la crisis
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finanzas@eluniversal.com.mx El comercio de granos en el mundo es noticia. Lo es, porque los precios internacionales han subido notoriamente en los últimos años. Una tonelada de maíz, que acostumbraba venderse en 100 dólares, hoy vale 250. Una tonelada de trigo, que costaba 200 dólares, ahora se vende en 360. Y el arroz, que no había subido hasta este año, ha pasado de 220 a 750 dólares por tonelada. Las causas del incremento de precios en los granos son muy diversas. Primero, por problemas de clima, que redujeron la producción de trigo en 2007. Segundo, por la decisión de Estados Unidos de utilizar maíz para producir etanol para usarlo como combustible. Tercero, porque hay una mayor demanda de arroz en Asia, y una menor cosecha en este año. Y por sobre todo esto, la devaluación del dólar, que explica buena parte del alza en los precios. Es importante saber cuánto del alza en los precios tiene que ver con el cambio de valor del dólar porque esto nos ayuda a saber si habrá o no desabasto. Si el problema es la devaluación del dólar, entonces es cuestión de precio, y las preocupaciones son menores. Pero si el problema es que la oferta será menor a la demanda, entonces puede ser grave. Hasta ahora, todo indica que el problema principal es el dólar, y eventos transitorios (como lo del etanol, o los efectos del clima sobre el trigo). De hecho, el trigo bajó de precio entre marzo y abril, y el maíz está estable en el año. Sin embargo, los precios no van a regresar a los niveles que tenían hace dos años, y tenemos que empezar a encontrar mecanismos para aminorar el impacto. En particular, sobre quienes más destinan a la compra de alimentos. México produce los granos que consumimos. Todo el maíz para consumo humano se produce aquí, y las importaciones se destinan a alimento de animales. Importamos cerca de la mitad del trigo y cosa de 60% del arroz que comemos, y estos productos pueden tener un impacto mayor entre los consumidores. No es fácil que México pueda producir grano para los más de sus cien millones de habitantes. No debemos olvidar que apenas 10% del territorio nacional es cultivable. Pensar en autosuficiencia en granos tenía sentido hace muchos años, cuando la población era mucho menor. Pero a los nuevos precios, sin duda habrá mayores incentivos para que los agricultores mejoren su producción. El alza también puede tener cosas buenas, al menos para los productores. Hay que producir aquellas cosas para las que tenemos ventajas, como las legumbres y frutas, que cada año vendemos en mayor cantidad, e importar parte de los granos que consumimos. Brasil hace algo similar, exporta soya, importa arroz y trigo. Y hacen lo mismo los países del mundo. Cuidemos que no haya desabasto, tratemos de aminorar el impacto de los precios en quienes menos ingresos tienen. Pero no intentemos jugar contra el mercado. No sucumbamos a la tentación de ganarle, porque cada vez que eso ha ocurrido, nos ha salido muy caro. |
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