Formato de impresión patrocinado por


Para los pequeños contribuyentes, más carga fiscal
José Manuel Arteaga
El Universal

Viernes 21 de septiembre de 2007

Repecos tendrán que llevar doble contabilidad

jose.arteaga@eluniversal.com.mx

Venden golosinas, refrescos, papas, dulces y casi todo tipo de mercancías. Son abarroteros o dueños de misceláneas que diariamente manejan dinero en efectivo que, a partir de enero, verán cambiadas las reglas de juego con la reforma fiscal que aprobó el Congreso.

Aún no lo saben, pero en poco tiempo se darán cuenta que tendrán que pagar más impuestos.

Juana Martínez, propietaria de una tienda de la colonia Tepalcates, reconoció que no tiene la menor idea de los nuevos impuestos que se tendrán que pagar, por lo que tendrá que necesitar la labor de un contador. “La verdad no entiendo, tengo un contador que lleva mi contabilidad y solo sé que estoy en el Régimen de Pequeños Contribuyentes”.

La mayoría de los comerciantes se ubican en el Régimen de Pequeños Contribuyentes (Repecos), en donde el ISR les permite realizar estimativas de pago de impuestos que era fraccionado a lo largo del tiempo.

Pero la Ley del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) plantea que serán las autoridades las que estimen los ingresos y deducciones que puedan tener estos contribuyentes, a los que se les aplicará la tasa de 16.5%, que se dividirá entre 12 para determinar la contribución mensual.

Al menos, hay dos efectos que les va a pegar a este sector, advierte Herbert Bettinger, socio legal de Ernest & Young: “Primero, las pequeñas tiendas tienen mucho manejo de efectivo, no son de tarjeta de crédito o de cheques. Entonces, cuando hagan depósitos en los bancos que rebasen los 25 mil pesos, se les aplicará una retención de 2%, y eso les afectará sus costos y les creará complicaciones, aunque después puedan acreditarlo contra el ISR”.

Para Lorenzo Ysasi, presidente de la Cámara Nacional de Comercio de la ciudad de México (Canaco), la reforma complica la vida de las micro y pequeñas empresas porque deberán tener una doble contabilidad.

“En el caso del IETU, una empresa con baja productividad y que no tiene 8% o 9% de utilidad neta, pues el impacto va a ser directo. El impuesto de la informalidad de 2% es otro golpe al flujo de efectivo”, añadió.

Gustavo Rodríguez, encargado de una tienda de abarrotes en el centro del DF, dijo desconocer que le gravarán parte del capital de la empresa cuando vaya al banco, donde todos los días acude para hacer los depósitos de lo que se obtiene durante el día.

Según la Canaco, más de 90% de las misceláneas en la capital cuentan con tres o cuatro empleados, que van a ver afectadas sus prestaciones laborales.



© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL