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| Astucia, la mejor arma de Slim |
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El Universal Martes 28 de agosto de 2007 |
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Según editorial del ‘NYT’ el gobierno ayudó al empresario a hacer su fortuna
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El pecado de Slim, aunque no sea técnicamente un delito, es el mismo que el de Rockefeller: el pecado del monopolista, considera Eduardo Porter en un editorial que publica el diario The New York Times. Según Porter, la enorme riqueza de Carlos Slim no es el aspecto más mortificante. “Está la cuestión del robo”, aunque matiza que como muchos barones del dinero —u oligarcas rusos o ejecutivos de Enron—, Slim hace recordar las palabras de Honorato de Balzac: “Detrás de cada gran fortuna hay un crimen”. Porter relata la forma en que Carlos Slim toma el control de Teléfonos de México y las favorables condiciones que obtiene por parte del gobierno de Carlos Salinas de Gortari. En 1990, detalla Porter en el editorial de The New York Times, “el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari le vendió a su amigo Slim la compañía telefónica nacional de México, Telmex, junto con un compromiso de facto de mantener su monopolio por años. Luego le concedió a Telmex la única licencia de telefonía celular para todo el país”. Para el editorialista, Slim tuvo gran creatividad para mantener “a raya” a su competencia cuando se permitió el ingreso de nuevos operadores de telefonía a México. Logró, dice Porter, que un juez emitiera una orden de arresto en contra del abogado principal de un competidor. Estas políticas lo mantienen hasta el momento con 90% del servicio telefónico de líneas terrestres y controla casi tres cuartas partes del mercado celular. Los monopolios, añade Eduardo Porter, tienden a generar toneladas de dinero. “Slim, un inversionista astuto, lo utilizó muy bien comprando cientos de compañías mexicanas y accediendo a mercados inalámbricos por toda Latinoamérica. Es difícil que un mexicano pase un día sin entregarle algo de dinero”. Esta relación entre la riqueza de Carlos Slim y el tema de los monopolios provocó, según Porter, que México pagara un precio muy alto por mantener en una sola compañía gran parte del servicio telefónico. “En 2005 existían menos de 20 líneas telefónicas fijas por cada 100 mexicanos, y menos de la mitad tenía teléfono celular. Y los mexicanos pagan mucho más que el promedio por todos estos servicios”, cita el editorial de The New York Times. El estilo de acumulación de la riqueza de Slim no es raro en el México moderno, asegura Eduardo Porter. “De la televisión a las tortillas, grandes porciones de la economía mexicana son controladas por monopolios u oligopolios. Muchos de los multimillonarios de México fueron creados por el gobierno durante la privatización de compañías propiedad del Estado en los 90”, insiste. “Eso es lo que resulta más difícil de digerir para un mexicano”, señala. (Redacción)
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