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Una propuesta de reforma desafiante
Por Ed Crooks y Fiona Harvey en Londres
El Universal

Miércoles 27 de junio de 2007

El presidente de la firma considera que la propuesta de reforma juega con las emociones del pueblo estadounidense

La propuesta de reforma de la política energética estadounidense que evalúa actualmente el Congreso, "casi desafía cualquier idea lógica o racional", declaró el presidente de ExxonMobil al Financial Times.

Rex Tillerson, presidente y director general de Exxon, la mayor compañía energética del mundo, dijo que la propuesta de ley aprobada por el Senado la semana pasada y que actualmente está siendo analizada en la Cámara de Representantes, juega con las emociones del pueblo estadounidense. "Por muchas buenas razones, la gente está molesta por los altos precios de la energía", dijo. "La gente está reaccionando a eso, y no de un modo muy racional". La propuesta incluye medidas para exhortar a la gente a utilizar biocombustibles, sancionar el aumento exagerado de los precios por parte de los "proveedores de gasolina", incrementar el ahorro de combustible en los automóviles y apoyar la investigación de tecnologías energéticas. Una enmienda para generar 32 mil millones de dólares en deducciones e incentivos fiscales para la industria de la energía alternativa, financiada mediante un impuesto a las compañías petroleras, no fue aprobada. Al respecto, Tillerson comentó: "esa propuesta de ley energética realmente no tiene nada que vaya a alterar la situación actual de los precios de la oferta o la demanda de energía. De hecho, existe el riesgo de que la empeore; pero ciertamente a corto plazo no tendrá efecto alguno".

El alto ejecutivo mostró escepticismo con respecto al desarrollo potencial de biocombustibles en Estados Unidos, argumentando que aunque el aumento en la producción de etanol establecido en una propuesta de ley anterior, en aproximadamente 30 mil litros por año, es factible, ir más lejos podría resultar imposible con esta "primera generación" de biocombustibles, como el etanol proveniente del maíz. La propuesta de ley establece un objetivo de 140 mil litros al año en producción de biocombustibles para el año 2022. Los biocombustibles de "segunda generación", como el etanol de celulosa, fabricado a partir de desechos de plantas, son considerados como la solución al dilema de a dónde destinar las materias primas, como el maíz: a la producción de alimentos o a la de combustibles, con lo que se podrían lograr niveles de producción mucho más elevados. Sin embargo, representan un temible reto de logística, dijo. "Para utilizar el mijo, o cualquier otra cosa, es necesario recolectar grandes cantidades y llevarlas a un lugar específico para procesarlas, y la cantidad de material que hay que trasladar para obtener la producción necesaria es enorme".

Reconoció los riesgos relacionados con el calentamiento global, pero añadió al respecto: "la política energética estadounidense debe enfrentar su futuro, pero también debe hacerse cargo del camino entre el hoy y el futuro, y eso es lo que no está siendo atendido en estos momentos. Lo que importa es lo que haremos entre el ahora y el momento en que todas esas ambiciones sean factibles".



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