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Síndrome del caracol
AÍDA ULLOA
El Universal

Jueves 01 de marzo de 2007

Cargar con los conflictos familiares en el trabajo y viceversa ocasiona un círculo vicioso que cuesta a las empresas mexicanas aproximadamente 8 mil millones de pesos anuales

"Los problemas de casa se quedan en casa y los del trabajo en el trabajo". Esta frase popular entre la población ¿se cumple?, ¿realmente dejamos los problemas o los llevamos de un lado para el otro?

Se estima que anualmente se pierden alrededor de 23 millones de horas de trabajo por problemas familiares, lo que representa pérdidas para las empresas por 8 mil millones de pesos, de acuerdo con Ian Reider, fundador de Impetus.

El Consejo de la Comunicación realizó un estudio cualitativo y cuantitativo en relación con la integración/desintegración familiar contra la productividad laboral, que fue dirigido por De la Riva Investigación Estratégica y las agencias de investigación Cinco e Impetus.

El estudio muestra que dos terceras partes de los 2 mil 100 entrevistados reconocen que tienen problemas familiares y más de la mitad (53%) admiten que esto afecta en su desempeño laboral.

La investigación hecha a nivel nacional indica que la familia y el trabajo son áreas fundamentales de cada persona que deben estar en equilibrio. Sin embargo, entre los problemas más comunes a los que se enfrentan los empleados destacan los económicos, los relacionados con pleitos y enojos, de salud, y la falta de respeto entre los miembros de la familia. En menor escala se presentan también el alcoholismo, violencia intrafamiliar, falta de cooperación ydrogadicción.

Dentro de los problemas de pareja se encuentran la falta de comunicación, infidelidades, divorcios, desunión, violencia y falta de apoyo. Entre los de salud están la cirugía de un familiar cercano, de un hijo o de la pareja, accidentes y enfermedad terminal de un familiar. En los económicos resaltan el desempleo de la pareja, falta de solvencia económica para cubrir necesidades básicas y deudas. Con relación a los hijos, los más mencionados son: menos tiempo de convivencia, malas compañías, adicciones, enfermedades y bajo rendimiento escolar.

Gabriela de la Riva, quien fundó De la Riva Investigación Estratégica, dice que el enojo, estrés, tristeza, ausencia, culpabilidad, frustración, angustia, falta de tolerancia e inestabilidad, son algunos de los sentimientos que presentan las personas con un problema familiar.

¿Cómo se traduce esto en el trabajo?

De la Riva y Mercedes Poiré, consultora de Cinco, comentan los efectos más importantes: cansancio, bajo rendimiento, mal humor, baja calidad del trabajo, aislamiento, mala relación con los compañeros, impuntualidad, ausentismo, falta de compromiso, problemas de comunicación, trabajar más de la cuenta, accidentes de trabajo, consumo de alcohol o drogas, renuncias y despidos inevitables.

Según el análisis, los trabajadores por lo regular externan los problemas familiares con sus compañeros más cercanos; por lo que sus actitudes y sentimientos negativos afectan su ambiente laboral.

"Baja la autoestima, sube la intolerancia y se sienten inseguros, con el tiempo esto hace que tengan falta de concentración, fallen en el trabajo; luego vienen las llamadas de atención, las amenazas de despido lo que hace que aumente la depresión. Al llevar los problemas a la casa se vuelve un círculo vicioso, es muy difícil salir si no se ataca desde el principio", expresa De la Riva.

Por otro lado, la investigación manifiesta que algunas personas usan el trabajo como refugio y evasión a sus problemas, estableciendo una adicción al trabajo.

"Me pongo a trabajar como loco, pido más proyectos, salgo tarde de la oficina porque lo que pasa es que no quiero llegar a la casa", apunta De la Riva.

En otros casos los problemas del trabajo se llevan a casa ocasionando más contrariedades. El 54% reconoce que tiene problemas en el trabajo y a 44% esto le afecta en sus relaciones familiares; tres de cada 10 dicen tener discusiones con su familia por causa del trabajo.

La falta de reconocimiento de logros, la mala relación con los superiores, el temor a perder el empleo y la presión por la competencia, son los problemas que el estudio alude como aquellos que más afectan a la familia y a cada uno de sus integrantes.

"Esto incide en falta de comunicación con la familia, porque cuando el empleado llega a casa los hijos están dormidos, la esposa (o) si no se ha dormido está bastante enojada (o). (...) Luego, cuando no se le reconoce o no se le guarda el respeto debido baja la autoestima, lo que normalmente se convierte en coraje y agresiones hacia la familia", destaca De la Riva.

Los especialistas plantean la necesidad de un cambio cultural: en vez de enfocarse sólo en la productividad hay que hacerlo en la persona.

Además, las empresas deben reconocer que los problemas familiares afectan al ámbito laboral, generando una reacción en cadena y por lo tanto deben tomar medidas al respecto para evitar pérdidas significativas, ofreciendo alternativas integrales que incluyan al empleado, sus necesidades sociales y a la familia.

"Hay que conocer las características de cada empresa, trabajar en el desarrollo de habilidades y competencias (cómo hacer mejor el trabajo, cómo tener mejores resultados), también es importante desarrollar competencias para la vida, que tiene que ver con la inteligencia emocional: cómo resolver los problemas familiares, porque están ahí y van a seguir estando.

La idea es cómo puedo aprender como empresa y como empleado a enfrentarlos y resolverlos", señala Alejandro Garduño, consejero en adicciones y especialista en prevención integral.



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