![]() | Formato de impresión patrocinado por | ||
| En duda, credibilidad de OMC |
|
Por Alan Beattie
El Universal Miércoles 24 de enero de 2007 |
|
|
|
Culpar a la Organización Mundial de Comercio (OMC) por el estancamiento de la liberalización comercial y de las negociaciones de la Ronda de Doha es como culpar al árbitro por la calidad del futbol de una Copa Mundial. El secretariado de la OMC, que cuenta con un personal de 200 profesionales, asesora, facilita, informa y a veces es mediador en las negociaciones comerciales, pero en general no las dirige. La OMC se describe a sí misma como una "organización conducida por sus miembros". En el equilibrio institucional entre la agilidad y la responsabilidad democrática se inclina hacia la última. La OMC toma decisiones por el consenso, por lo cual, en teoría, cada uno de los 150 países miembros tiene derecho a veto. En su previo encargo como comisionado de Comercio de la Unión Europea, Pascal Lamy, ahora director general de la OMC, calificó este procedimiento de "medieval". Llegar a un consenso toma tiempo. La última ronda exitosa de negociaciones comerciales tomó siete años; la Ronda de Doha se ha realizado durante más de cinco y, aunque ha mostrado señales de vida, todavía sufre graves problemas. No obstante, pocos observadores y funcionarios de comercio dudan que valga la pena preservar la credibilidad de la OMC. Una función cada vez más importante de la OMC es emitir dictámenes sobre disputas relacionadas con los acuerdos actuales. Páneles de arbitraje de la OMC declararon que los subsidios de Estados Unidos al algodón y de la Unión Europea al azúcar son ilegales, e instaron al Congreso estadounidense a reescribir dos veces su ley fiscal, debido a la decisión de que estaba apoyando ilegalmente a exportadores. Una de las preocupaciones entre los funcionarios es que, si la Ronda de Doha fracasa, Estados Unidos, en especial, considerará a la OMC redundante e ignorará sus decisiones judiciales. Ngaire Woods, directora del programa de gobierno global en la Universidad de Oxford, dijo que las preocupaciones por la Ronda de Doha y la OMC son exageradas. "No creo que alguna vez haya tenido mucho significado referirse a la OMC como una organización de un ´un miembro, un voto´", indicó. "¿Un país como Mali realmente utilizará su veto?" En efecto, dijo Wood, aunque los miembros del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) tienen el peso de un voto formal basado en una fórmula, la OMC cuenta con un sistema informal basado en el tamaño del mercado de cada país. Y debido a que todas las instituciones internacionales están luchando para arreglárselas con la transferencia del peso económico hacia Asia, esta estructura medieval puede de hecho ayudarla a modernizarse. Permitir el surgimiento de economías gigantes, lo cual se verá automáticamente reflejado en su poder de facto en la mesa de negociaciones, puede ser más fácil que tener que revisar el peso formal de cada voto. Como parte de la Ronda de Doha, por ejemplo, el Grupo de los 20 países en vías de desarrollo (G-20), encabezados por Brasil, se formó en 2003 y de forma muy rápida se convirtió en una fuerza importante en las negociaciones. Aunque técnicamente sólo ha negociado temas agrícolas, el G-20 ha mostrado qué tan poderoso puede ser un número sustancial de mercados emergentes en la política comercial internacional. Lamy dijo recientemente al Finalcial Times: "El G-20 impulsó que una coalición más amplia de países en vías de desarrollo pudieran actuar juntos dentro del sistema comercial. La OMC es uno de los pocos lugares donde los cambios geográficos y económicos del pasado reciente se ven reflejados en cambios en la representación en la mesa de negociaciones". Woods indicó que Lamy y Supachai Panitchpakdi, su predecesor, han tratando de adaptar los procedimientos actuales. El informal proceso del "cuarto verde", por ejemplo, que busca alcanzar en privado un consenso entre unos pocos países antes de involucrar al resto de los miembros, fue duramente criticado cuando fue dominado por Estados Unidos, la UE y Japón. En vez de abolirlo, Supachai y Lamy lo legitimaron al ampliar la gama de países invitados a incluir a sus representantes. Si la Ronda de Doha no revive, la OMC seguirá existiendo, pero su papel como un foro para buscar formas de gobernar la economía global se verá disminuido. Pradeep Mehta, del Centro para el Ambiente, la Economía y el Comercio Internacional, un instituto de investigación, señaló con ironía que en las negociaciones de Doha, la atención de la OMC está enfocada en la lucha existente entre sus dos miembros más ricos. "La OMC está tratando de acomodar a los países en vías de desarrollo. Pero en este momento, el proceso se ha visto detenido por la disputa entre la UE y Estados Unidos", indicó.
|
|
© 2007 Copyright El Universal-El Universal Online |