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Evolución de la distribución del ingreso en México


Evolución de la distribución del ingreso en México

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Jueves 12 de enero de 2012 Armando Martinez* | El Universal
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La desigualdad en la distribución del ingreso es uno de los mayores retos que tiene nuestro país porque limita las posibilidades de los mexicanos para desarrollarse y contribuir al crecimiento nacional. En efecto, cuando una minoría concentra una gran proporción del ingreso, el consumo de la mayoría se destina al consumo corriente o de subsistencia, provocando que el ahorro, la inversión y la producción de bienes duraderos sea menor, lo cual limita la capacidad de desarrollo económico nacional.

Para tener una noción más clara de la situación en México, basta señalar que de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) en el año 2010 10% más favorecido (decil X) de los hogares mexicanos concentró 34.6% del ingreso total mientras que 60% de los hogares menos afortunados (deciles I – VI) sólo acumulaba 27.6% del ingreso total. Estas cifras confirman la percepción de que un pequeño porcentaje de la población tiene condiciones de vida mejores que la gran mayoría.

No obstante, contrario a la opinión común, la distribución del ingreso ha tendido a mejorar en las últimas décadas. En particular, entre 1992 y 2010 los mexicanos más pobres fueron quienes experimentaron un mayor incremento en su ingreso.

Mientras que el mexicano promedio registró un alza de 2.1% en términos reales en su ingreso entre 1992 y 2010 (el ingreso trimestral corriente per cápita se incrementó de 8 mil 852 a 9 mil 039 pesos constantes de 2010 durante el periodo), los mexicanos en los deciles más bajos gozaron de aumentos superiores a 13% en términos reales. De hecho, de nuevo contrario a la percepción generalizada, el decil más alto de personas registró el peor desempeño de todos los deciles entre 1992 y 2010, sufriendo una caída de 7.4% en su ingresos en términos reales entre 1992 y 2010 (el ingreso trimestral corriente per cápita el décimo decil de personas se redujo de 36 mil 694 a 33 mil 975 pesos constante de 2010 durante el periodo).

En efecto, los primeros nueve deciles de los hogares mexicanos (el 90% de los menos ricos) han incrementado el porcentaje que acumulan del ingreso total, transitando de concentrar 62.3% del ingreso disponible en 1992 a acumular 65.4% en 2010, lo cual confirma cierto avance en la distribución del ingreso. Sin duda, a pesar de que el país se mueve en la dirección correcta en términos de la desigualdad entre los hogares, la mejora en la distribución del ingreso se ha dado a un ritmo mucho menor al necesario.

Otra medida de la distribución del ingreso es el número de veces que sería necesario multiplicar el ingreso de los hogares ubicados en el primer decil de ingresos para hacerlos equivalentes a los de un nivel de ingreso superior. De acuerdo a la ENIGH, en el año 2010 el ingreso de un hogar en el decil más alto hubiera sido suficiente para solventar los gastos de 21 familias en el primer decil. Este indicador evidencia de forma contundente la disparidad en México, ya que implica que un hogar en el decil más bajo necesitaría trabajar 21 veces más para alcanzar el mismo nivel de bienestar económico que goza el 10% más rico. Si bien no es de forma alguna un consuelo, la disparidad económica era todavía mayor en el pasado: en el año 1992 el ingreso de un hogar en el decil más alto hubiera sido suficiente para satisfacer las necesidades de 24 familias (en lugar de 21) ubicadas en el decil más bajo de la población.

Finalmente, uno de los indicadores más usados para medir la desigualdad en la distribución del ingreso es el coeficiente de Gini, el cual es un número entre 0 y 1, donde coeficientes más cercanos a cero representan una mejor distribución del ingreso, en tanto que coeficientes más cercanos a uno implican niveles mayores de desigualdad.

Si bien México presenta un coeficiente de Gini alto en comparación con otros países, durante los últimos años ha experimentado una reducción que es congruente con una distribución del ingreso más equitativa. En específico, entre 1992 y 2010 el coeficiente de Gini pasó de 0.51 a 0.47, una mejora de 7.7%.

En resumen, a pesar de la creencia popular de que “los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres”, lo cierto es que con base en los datos disponibles la distribución del ingreso en México ha tendido hacia una mayor equidad. No obstante, es indudable que seguimos siendo un país con una alta concentración del ingreso y que es indispensable seguir trabajando por ser una sociedad con mayor igualdad de oportunidades para todos.

* El autor es analista de Discovery Americas



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