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Las Monster High, el regalo que la informalidad arrebató


Las Monster High, el regalo que la informalidad arrebató

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Viernes 06 de enero de 2012 Romina Román Pineda | El Universal
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romina.roman@eluniversal.com.mx

Andrea Ramírez de seis años se durmió la noche del 5 de enero con la esperanza de encontrar en el árbol de Navidad y junto a su zapato, el juguete que nunca llegó, ese que para muchas niñas de México se convirtió en el regalo prometido: las Monster High.

Este 6 de enero miles de niñas pasaron de la emoción a la decepción y tristeza por no tener al menos a uno de los 15 personajes de la serie de moda en Europa, EU y América Latina.

Draculaura, Frankie, Lagoona, Ghoulia, Cleo y Clawdeen, las hijas de los monstruos más famosos de la historia, no estuvieron este año en las manos de las niñas, sino en puestos de la economía informal que acaparó las ventas y cuyo costo quintuplicó haciendo imposible que los Reyes las adquirieran.

Las muñecas Monster de Mattel, que se agotaron desde diciembre en tiendas comerciales y departamentales del DF, tenían un precio en aparadores que iba desde los 230 pesos hasta los modelos más completos en 600 pesos. En el ambulantaje su costo llegó hasta los mil 900 pesos por personaje. En junio el paquete de cinco muñecas se cotizó en 800 y 950 pesos en tiendas como Walmart, Sanborns, Sears, Liverpool y Palacio de Hierro; en diciembre, en la informalidad, este mismo artículo se vendió en 4 mil 500 pesos.

Empleados de las tiendas informaron que las Monster no llegarán hasta febrero.

Lo cierto es que en mercados populares, locales callejeros y en cajuelas de autos afuera de grandes plazas, se ofrecía a Draculaura en mil 500 pesos cuando su valor original no rebasa los 350 pesos.

Esperanza que se pierde

En uno de los puestos del mercado de Coyoacán revivía la esperanza de los Reyes Magos cuando se corría la voz de que ahí se encontraban las Monster, pero ese entusiasmo se diluyó cuando las vendedoras hablaban del precio. En algunas tiendas surtían las muñecas a cuentagotas, mismas que se acababan en cuestión de minutos. Así, éstas se convirtieron en uno de los juguetes con la mayor demanda que la informalidad acaparó, aprovechándose de la ilusión de la gente.



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