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Estancamiento económico y desigualdad social creciente


Estancamiento económico y desigualdad social creciente

. (Foto: )

Viernes 09 de diciembre de 2011 Gregorio Vidal* | El Universal
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vidal.gregorio@gmail.com

En días pasados, como parte de una gira por algunos países de América Latina, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, estuvo en México.

Durante su estancia advirtió que persisten riesgos por la inestabilidad mundial capaces de afectar incluso a países fuertes como México.

La señora Lagarde sostuvo que en en el país la rápida recuperación económica después de la crisis mundial da fe de la solidez de las variables fundamentales de la economía y de la certera gestión de la política económica que realizaron las autoridades.

Sin duda, es inobjetable que en México se ha aplicado desde hace varias décadas una política económica fundada en la denominada responsabilidad fiscal, con un banco central que tiene como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, el establecimiento de reglas que permiten apertura plena a la entrada y salida de capitales, propician la liberalización financiera y mantienen la continuidad a ultranza en los procesos de privatización.

En conjunto, propuestas de política económica que son ampliamente recomendadas por el FMI y que se aplicaron durante muchos años en América Latina.

Actualmente, la propuesta del gobierno de Alemania y de Francia para aplicar en la Zona Euro también insiste en establecer un firme compromiso con la estabilidad presupuestaria que implica un drástico ajuste en los presupuestos gubernamentales y se acompaña de medidas semejantes a las ejecutadas en México desde hace varias décadas. Sin embargo, la experiencia de México en años recientes no resulta positiva al considerar la evolución de conjunto de la economía y el estado de la sociedad. Es notable el débil crecimiento en México del PIB. Al observar el comportamiento del producto por habitante es posible sostener que se afirma una tendencia al estancamiento de la economía que mantiene o acrecienta la desigualdad social. En otros países de América Latina, que no ejecutan el conjunto de las recomendaciones del FMI no sucede algo semejante. Como se observa en la gráfica, mientras en México el índice del salario mínimo real decrece durante la década de 2001 a 2010, en América Latina se registra un incremento sostenido.

Los aumentos son más significativos en Argentina y Brasil.

Un dato revelador de lo que sucede en México es que según la encuesta de ingreso gasto de los hogares de 2010 del total de los habitantes del país que reciben ingresos el 40% percibe cuando más un salario mínimo.

En el México de 2010, de los 66.2 millones de habitantes que perciben ingresos, 75% cuenta con recursos que van de cero a tres salarios mínimos. En contraparte, 4.8% de los habitantes del país que tienen algún ingreso concentran 30% del ingreso total.

La continuidad en los altos índices de concentración del ingreso es una característica de la economía en México.

En el terreno de la creación de empleo formal tampoco existen buenos resultados.

Como se observa en la gráfica siguiente, el índice del empleo formal en América Latina crece muy por encima del ligero aumento que tiene en México. Mientras en Argentina el índice de creación de empleo formal aumentó del año 2000 a 2010 en 52 puntos y en Brasil en 47 puntos, en México su incremento fue de 15 puntos.

Otros indicadores sobre el mantenimiento de la desigualdad social y el aumento de la pobreza en México pueden añadirse. Por ejemplo, el incremento en el número de horas trabajadas para el conjunto de la población del país que no se expresa en mejora en sus niveles de ingreso y menos aún en sus condiciones de vida.

Todo se agrega para constituir una firme tendencia: la economía de México funciona en condiciones de estabilidad sin generar crecimiento y manteniendo o acentuando las desigualdades económicas y sociales. En este cuadro es legítimo preguntarse si acaso existe solidez en la economía. La respuesta no puede ignorar que para una gran cantidad de habitantes del país no se puede contar con los medios materiales para una vida digna aún cuando se trabaje o dado que no es posible obtener un trabajo digno.

*Profesor Titular del Departamento de Economía en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa



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