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Reciclado de PET, un negocio desperdiciado

La industria que utiliza botellas usadas padece desabasto de materia prima ante la demanda de China de esa “basura”
Reciclado de PET, un negocio desperdiciado

POSTURA. Según Ecoce, si se recuperara 50% de las 300 mil ton de PET dispersas en basureros, movería a la industria del reciclaje. (Foto: MIGUEL ESPINOSA EL UNIVERSAL )

Martes 29 de noviembre de 2011 Zacarías Ramírez | El Universal
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cartera@eluniversal.com.mx

Del total de envases de resina de PET que se desechan a diario, la incipiente industria de reciclaje en México sólo reaprovecha una cuarta parte, el resto está enterrado en rellenos sanitarios dispersos en todo el país y otra parte se exporta sobre todo a China, que usa el material en la elaboración de telas sintéticas.

Es lo más que pueden hacer empresas de reciclaje, dada la insuficiente recolección de envases atribuida a la falta de leyes que obligue a las industrias que desechan PET a ayudar a recogerlo y de normas que obliguen a municipios a separar la basura, señaló Armando Leyva, gerente de asuntos corporativos de Coca Cola FEMSA, el mayor usuario de botellas de PET en el país.

México es el tercer consumidor mundial de politereftalato de etileno (PET), solo detrás de Estados Unidos y China, pero en consumo per cápita es segundo con 225 botellas al año por cada mexicano, después de EU. La mayor parte del PET virgen se emplea en la fabricación de recipientes para un número creciente de productos, desde botellas para aceite comestible y productos de limpieza hasta empaques para frutas y verduras, pero la mayor parte se usa en envasado de refrescos.

El año pasado se consumieron en México 770 mil toneladas de resina de PET, solo que la mayoría fue resina virgen elaborada con derivados del petróleo y solo 180 mil 0 toneladas fue resina reciclada obtenida de envases usados. Una parte mayoritaria del PET que se desecha cada año (unas 590 mil toneladas) yace enterrado en rellenos sanitarios manejados por municipios; los envases que yacen al aire libre y a la vista constituyen sólo 0.2% del PET consumido.

El valor económico del PET desechado es alto en este momento. En vista de los altos precios internacionales del algodón —por las malas cosechas en abril de este año, la fibra natural se cotizó en 2.30 dólares la onza, un nivel no visto en los últimos 30 años—, las textileras chinas están ávidas de fibra sintética como sustituto para mantener sus máquinas en marcha, y parte de esa fibra se obtiene en basureros de México.

Así, el poco PET que se recolecta en el país lo buscan importadores chinos y recicladores mexicanos, lo que encareció su precio. De 18 centavos de dólar a los que se pagaba la libra de PET exportado con 70% de fibra cristal o transparente y 30% de colores, pasó a 38 centavos en caso de China y a 33 centavos en EU (que también importa PET para alfombras), indicó Jorge Treviño, director general de Ecoce, organismo creado por embotelladoras de refrescos para fomentar el reciclado de PET.

Aún cuando las refresqueras mexicanas reducen la cantidad de resina en cada botella y fomentan la venta de refrescos de dos litros para contrarrestar el alto costo del PET, no evitan que el precio de la fibra afecte sus resultados.

FEMSA, el mayor embotellador de refrescos de Coca Cola, dijo en su tercer trimestre que el PET junto con el azúcar estuvo detrás del aumento en más de 20% de sus costos de ventas en todo Latinoamérica. En tanto que en Arca Contal, también embotelladora de Coca Cola, el impacto de ambos insumos fue de 15.8% —ninguna de las dos compañías separa el costo asociado únicamente al PET. “Continuamos implementando iniciativas para mitigar el impacto del incremento de costos de materia prima, entre las que destacan el aligerado de botella PET”, señaló Arca Contal en su informe.

Acopio rudimentario

Los encargados de recolectar 96% del PET para su reciclaje son los operarios de los camiones de la basura domiciliaria, también son quienes lo separan del resto de los desechos y lo venden a compañías recolectoras en los centros de transferencia; el precio que cobran es de casi 6.50 pesos el kilo —el precio había fluctuado entre 3 y 4.50 pesos en promedio entre 2007 y el año pasado, según la Aprepet, asociación civil que fomenta el reciclado.

Las compañías recolectoras hacen otra separación más detallada del PET, limpian los envases de residuos, los clasifican por color y los compactan en prensas para luego venderlo empacado a plantas recicladoras. En esa fase del proceso, el PET cuesta actualmente 8.50 pesos el kilo, precio en el que se consideran mermas, costos de compactación y gastos de transporte.

Las plantas recicladoras muelen los envases para obtener hojuelas de PET que venden dentro de México a compañías que las transforman en botellas, empaques o fibras, o bien negocian con compradores chinos que pueden pedir su entrega en la propia planta recicladora (una de ellas está en Iztapalapa, en el Distrito Federal) a 750 dólares la tonelada o a 850 dólares en Hong Kong –en este caso los envíos son a través del puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán. Alrededor de la mitad del PET que se recolecta se exporta sobre todo a China, pero hace cuatro años era el 85%, indicó Santiago García, gerente general de Aprepet.

David Hallack se dio cuenta este año que la demanda está al máximo por la cantidad de correos electrónicos y llamadas que recibe con pedidos de distintas partes del mundo y por la baja exigencia de los compradores. Hallack es director general de Pro Pellets, una compañía de Naucalpan que acopia, muele y exporta unas 6 mil toneladas de PET a China, India y EU. “Los clientes se pelean por el material y lo único que les importa es la cantidad (que les puedan vender), no ponen condiciones sobre la calidad, tiempo de entrega –comentó. Aceptan todo”.

El apetito chino por el PET para reciclar condiciona el mercado de la resina en México. Los compradores asiáticos pueden pagar cara la resina gracias a que sus costos son muy bajos, pues en lugar de regresar vacíos, sus barcos que traen mercancía a México regresan cargados de PET para reciclar con tarifas de flete muy bajas, al grado que es más barato mandar este material a China que a Monterrey, aseguró Treviño.

Los compradores extranjeros no tienen gastos administrativos pues carecen de infraestructura en el país, además de que, para estimular las importaciones de PET, el gobierno chino regresa el IVA de 17% a los comercializadores, agregó el directivo de Ecoce.

Para alimentar sus plantas de reciclaje, la industria mexicana debe pagar los mismos precios que los compradores chinos. Hace 10 años, el problema era al revés: los bajos precios del PET hacían incosteable la recuperación de botellas de la basura, así que las refresqueras crearon Ecoce, una entidad sin fines de lucro encargada de subsidiar el acopio cuando los precios eran bajos.

Embotelladores intentan recolección

Ecoce fue fundada en 2002 con una inversión de 23 millones de dólares y hoy funciona con un presupuesto de 15 mdd aportados por las compañías intensivas en uso de PET: embotelladoras de Coca Cola y PepsiCo, compañías de agua embotellada como Bonafont y Nestlé y empresas de alimentos como La Costeña y Herdez.

A la fecha, Ecoce ha procesado más de 65 millones de kilos de botellas de PET para reciclar y se han puesto en el mercado más de 6 mil 500 millones de botellas nuevas hechas con material reciclado en 30% a 50%. En 2005 los embotelladores del sistema Coca Cola pusieron en marcha Industria Mexicana de Reciclaje (IMER) en Toluca, Estado de México, una planta que utiliza PET reciclado para producir botellas con grado alimenticio, es decir, aptas para alimentos y bebidas de consumo humano y aprobadas en México por la Cofepris y en EU por la US Food and Drug Administration (FDA). La planta se alimenta de 24 mil toneladas de PET para reciclar al año y genera 15 mil toneladas de resina en hojuela que Coca Cola Femsa mezcla con resina virgen para crear nuevos envases.

En el país hay tres plantas que suministran material botella-botella a la industria de bebidas y alimentos —a las que se han sumado plantas que producen fibra textil para diversos usos. Una de ellas es PetStar, empresa que también produce con envases desechados hojuelas de PET para botellas con grado alimenticio y que el 5 de octubre pasado fue adquirida en 60 mdd por Arca Contal. Como ocurre con IMER, Coca Cola y un grupo de sus embotelladores se sumarán como socios Arca Contal en PetStar, según informó esta firma en su último reporte financiero.

El propósito de Ecoce es hacer rentable la recopilación de envases usados y para ello cada uno de sus miembros le aporta recursos en función del PET que consume, un mecanismo que ha dado sus frutos: en conjunto se hacen cargo de dos tercios del PET reciclado y las cifras van al alza, pues las 114 mil toneladas recuperadas en 2010 podrían pasar a 135 mil en este 2001.

Del PET que se recicla en el país, 60% va a nuevas botellas, 35% a fibras y 5% a empaques flexibles, señaló Gacía, de Aprepet. Pero el que solo se recicle una cuarta parte del PET existente en los vertederos produce desánimo y reclamos.

La recolección, el punto débil

Las embotelladoras mexicanas se quejan de que empresas medianas y pequeñas que son usuarios de PET, como por ejemplo los fabricantes de aceite comestible y de productos de limpieza, no contribuyan a la recolección de sus envases, a pesar de que la Ley General de Prevención y Gestión Integral de Residuos, de aplicación federal, enlista los productos que deben tener plan de manejo.

“Faltan componentes para que la Ley de Residuos presione a los que no hacen nada y se genere un marco de incentivos que facilite a la industria poner centros de reciclado”, señaló Leyva, directivo de Coca Cola FEMSA.

También reclama que los municipios o las empresas a las que concesionan la disposición de la basura, la entierren en rellenos sanitarios en lugar de separar los materiales reciclables. Si se recuperara la mitad de las 300 mil toneladas de PET dispersas en los diversos vertederos de basura sería suficiente para mover a la industria de reciclaje, indicó Treviño.

Los planes para aumentar la capacidad de reciclaje en el país están detenidos debido a que no está garantizado el suministro de PET para reciclar, aseguró el directivo. Tanto Ecoce como PetStar y CPR (una compañía de reciclaje ubicada en El Bajío) querrían duplicar su capacidad, pero no lo harán mientras no tengan garantizado el insumo, añadió el director de Ecoce.

“Hemos probado distintas cosas, pero siempre está el problema del intermediario que no invierte nada y que ofrece de 10 a 15 centavos más por kilo y se lleva el material al extranjero –insistió Treviño. Todo está detenido hasta encontrar mecanismos para asegurar el abasto”.

Ante este panorama, asoma el desaliento. Los embotelladores han intentado programas de acopio regional, sin embargo el PET reciclado no pasa de representar el 23% del total desechado, se lamentó Leyva.

“Se agotan las opciones: si no hay destrabe de cosas institucionales, será difícil caminar hacia otra etapa”, concluyó el directivo de FEMSA.



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