aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Las jefas de familia


Las jefas de familia

. (Foto: )

Martes 08 de marzo de 2011 Rubén Migueles Tenorio | El Universal
Comenta la Nota

ruben.migueles@eluniversal.com.mx

La mujer juega un papel estratégico en la vida económica de México. Resultado de su creciente incorporación a la fuerza laboral, un gran número de hogares cuentan con mujeres como jefas de familia, es decir, son las principales proveedoras de ingresos.

Aun cuando las cifras no son recientes, el trabajo “Los hogares con jefatura femenina” del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) da una idea clara de la problemática. De acuerdo con dicho trabajo aproximadamente el 15% de los hogares en México es mantenido por una mujer. De ellos, el 97.9% carece de cónyuge en el hogar. Cerca de la mitad de las jefas de familia son viudas (47.6%) y casi la cuarta parte son separadas y divorciadas (22.3%).

Por otra parte, un 16.3% son solteras y el restante se compone de jefas casadas o unidas. Existen más jefas viudas en zonas rurales (59.5%), mientras que en zonas urbanas prevalecen las divorciadas y separadas (25.2%) y las solteras (23.3%).

El 59% de las jefas son asalariadas; sin embargo, el porcentaje de mujeres que trabajan por su cuenta es importante (41%). Mientras que entre los jefes sólo el 28% trabaja por cuenta propia.

Los ingresos promedio de los hogares con jefa son menores que los de hogares con jefe, lo cual puede atribuirse al hecho de que, de las jefas ocupadas, poco más de la tercera parte trabaja menos de 35 horas a la semana, lo que seguramente se relaciona con el hecho de que la jefa de familia reparte su tiempo en una doble jornada entre el trabajo doméstico y el que realiza fuera de casa.

Cabe señalar que la situación de estas jefas de familia es más complicada a las de su contraparte masculina. La mayoría de las mujeres que trabajan y mantienen una familia no han logrado distribuir de forma más equitativa las tareas y responsabilidades domésticas entre ambos sexos.

Adicionalmente, la virtual devaluación que tiene la fuerza de trabajo femenina en el mercado laboral, con puestos o sueldos relativamente menores a los otorgados a los hombres, se ha traducido en el nivel de vida de los hogares encabezados por la mujer.

Algunos estudiosos del tema destacan entre las principales desventajas de los hogares con jefatura femenina las siguientes: el nivel de pobreza es más alto por esa forma peculiar de desventaja derivada del hecho de ser mujer y jefe de familia.

Este nivel de pobreza se debe:

1) Aunque generalmente tienen menos miembros, también tienen menos adultos que aporten un ingreso.

2) Trabajan menos o no trabajan y, por tanto, poseen menos bienes y tienen menos acceso a empleos bien remunerados y recursos productivos.

3) En estos hogares, generalmente, las mujeres tienen que hacerse cargo tanto del trabajo doméstico como de la manutención económica del hogar. En consecuencia, se encuentran más limitadas de tiempo y movilidad.

4) Su participación en el trabajo compromete el bienestar de sus hijos.

5) Las mujeres que son cabeza de familia sufren mayor discriminación para lograr el acceso a un empleo.

6) La maternidad adolescente, la jefatura femenina y la transmisión de la pobreza de una generación a otra pueden estar relacionadas.

En México, la jefatura de la mujer solo es reconocida si falta el marido o un varón adulto en el hogar, pero existen mujeres identificadas como jefas de familia que no constituyen el único ni el principal sostén en el hogar, pues reciben cantidades importantes de dinero ya sea de padres, maridos o hermanos.

En consecuencia, es importante tener en cuenta que no todos los hogares con jefatura femenina se encuentran en desventaja económica y social, aunque podrían identificarse tres tipos de hogares en los que es muy factible que la pobreza se transmita de una generación a otra:

a) Hogares con hombres adultos en los que, por desempleo, invalidez, alcoholismo u otra razón, la principal proveedora económica y sustento es una mujer.

b) Hogares unipersonales, es decir, constituidos por una mujer sola.

c) Hogares en que hay mujeres y niños, pero no hombres adultos.

La pobreza de estos hogares da fe de la desigualdad que existe entre hogares comandados por mujeres y aquellos que son dirigidos por un hombre, en este contexto cobra especial relevancia el esfuerzo por revalorar el trabajo de las mujeres en México promoviendo una distribución más equitativa entre hombres y mujeres de los recursos del hogar y de las responsabilidades domésticas y extradomésticas, teniendo en cuenta las diferencias socioeconómicas y culturales de las familias, la diversidad de sus arreglos y formas de constitución, así como los cambios que experimentan a lo largo de su ciclo vital.

 



Comenta la Nota.

 

PUBLICIDAD