La gasolina Magna requeriría 22 aumentos de cinco centavos mensuales para poder alcanzar el mismo precio que el combustible tiene en el mercado de Estados Unidos.
Esto presupone que entre diciembre de 2009 y hasta octubre de 2011, la gasolina Magna tendría incrementos mensuales si el gobierno federal decide mantener el deslizamiento en ese mismo nivel y el propósito de homologar los costos de combustibles con los de su principal socio comercial.
De acuerdo con datos de la Energy Information Administration, órgano dependiente del Departamento de Energía de Estados Unidos, en estos momentos la gasolina Magna en México es más barata que en la Unión Americana, a pesar del incremento autorizado apenas hace dos días.
Esta situación plantea un problema para el gobierno federal porque obliga a las autoridades hacendarias a tener que otorgar subsidios a este tipo de combustible equivalentes a 14.6% de su valor, porque 40% del consumo nacional se importa en 8.91 pesos el litro y se vende en nuestro país a 7.77 pesos, dada la política de control de precios.
La gasolina Magna resulta uno de los combustibles de mayor demanda en el país, pues representa 92.3% del volumen total que se comercializa en el territorio nacional, según se desprende del último informe Indicadores Petroleros, correspondiente al mes de octubre de Petróleos Mexicanos (Pemex).
La situación se complica todavía más para la paraestatal y las autoridades hacendarias por los altos niveles de importación de gasolina Magna.
Reportes de Pemex Refinación, filial encargada de la producción y venta de petrolíferos (gasolinas, diesel, combustóleo, turbosina y gas LP, entre otros), revelan que el sistema de refinación mexicano apenas tiene capacidad para producir 412 mil barriles diarios de gasolina Magna, mientras que el consumo actual promedia una demanda de 729 mil barriles por día.
Por esa razón, México importa aproximadamente 251 mil barriles diarios de este tipo de gasolina, equivalente a 60.7% de la producción nacional.
De ese volumen, 115.8 mil barriles diarios son de tipo regular (similar a la Magna en Estados Unidos) y 134.9 mil barriles corresponden a la gasolina regular de ultra bajo contenido de azufre (UBA de 30 partes por millón).
Estas compras externas representarán a México un gasto estimado en 6 mil 578 millones de dólares al cierre de 2009.
Los restantes 66 mil barriles que demanda el mercado interno provienen de los altos inventarios que tiene el país.
Esta situación obliga al gobierno federal a retomar la política de ajustes mensuales de la gasolina tipo Magna, señaló Jaime Brito, de la firma consultora PFC Energy con sede en la ciudad de Washington DC, Estados Unidos.
El pasado sábado 19, el precio de la gasolina Magna volvió a retomar su tendencia al alza luego de casi un año de haber permanecido sin cambio. El gobierno federal autorizó un incremento de cinco centavos. Cada litro de gasolina Magna pasó de 7.72 pesos por litro a 7.77 pesos, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda.
El precio del diesel también registró un incremento de tres centavos por litro para situarse en 8.18 pesos.
El especialista añadió que esto es parte del costo que tendrán que pagar el gobierno y los consumidores por la decisión de congelar los precios en enero de este año, como parte de la estrategia para mitigar el efecto de la crisis.
Respecto a los precios de la gasolina Premium, el gobierno federal decidió mantenerlos sin cambio porque son prácticamente similares a los que se registran en Estados Unidos: en México se vende en 9.58 pesos por litro y en la Unión Americana en 9.76 pesos, apenas un diferencial de 14 centavos por litro.
Esto supone que Pemex y la Secretaría de Hacienda sólo requerirían tres aumentos mensuales de cinco centavos a partir de enero de 2010, para homologar el precio.
El diferencial entre ambos mercados es de un peso con 24 centavos por litro, lo que significa que, de mantenerse el deslizamiento de cinco centavos por litro mensual, los consumidores mexicanos tendrían que soportar 24.8 meses de aumentos mensuales para alcanzar el mismo nivel de precio que tiene el petrolífero en el suelo estadounidense.