La crisis económica se ha convertido en una oportunidad para las empresas de reducir las prestaciones que otorgaban a su plantilla laboral y, de esta manera, ajustarse a las nuevas necesidades del mercado.
Mario Zavala Ojeda, director académico de la maestría en Dirección de Empresas para Ejecutivos con Experiencia (EMBA) y miembro de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh), explica que “el costo de nómina se contrajo totalmente, pues el aumento fue de cero por ciento con respecto al año pasado.
Por ejemplo, Volkswagen logró contraer su costo de nómina, lo equivalente a 150 millones de pesos —que hubiera significado despedir a mil personas— a través de mecanismos como el paro técnico y reducción de jornadas de trabajo fundamentalmente. Y el congelamiento de nómina se dio incluso con el aumento que la empresa otorgó a los salarios de 3% de sus trabajadores.
Reclutadores, asociaciones y académicos coinciden en que este año el empleo perdió algunas prestaciones, primas o remuneraciones, con el argumento de que las empresas debían reducir sus costos de nómina para mantener los equilibrios en sus cuentas generales.
El vicepresidente nacional de la Confederación Patrona de la República Mexicana (Coparmex), Virgilio Mena, reconoce que han sido varias las medidas adoptadas en pos de optimizar los procesos productivos dentro de cada compañía, con la consiguiente reducción de los costos en nómina.
El líder patronal explica que hay ciertas estrategias muy focalizadas donde las firmas se están moviendo para flexibilizar sus costos de nóminas laborales. Dependiendo de las necesidades de las empresas, algunas han optado por reducir sus jornadas laborales (caso de la industria automotriz), otras por aumentarlas (caso de la siderúrgica), el canje de días de descanso por aumentos en aguinaldos, reducción de primas o descuentos en el pago de horas extras —en el Presupuesto de Egresos 2010 recién aprobado, se prevé una reducción de 30% en el pago de horas extras a los trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad CFE).
Mientras la industria automotriz ha recurrido a esquemas más complejos, como lo explica Mario Zavala. “Además del paro técnico, las automotrices han aplicado dos modelos: el conocido como 4 por 3 —trabajas cuatro días y descansas tres— o el banco de horas, donde la empresa compra al trabajador una cantidad de mil 500 horas, por ejemplo, y las distribuye durante todo el año según las vaya requiriendo”, cita.
La Asociación Mexicana de Recursos Humanos (Amech) y empresas especializadas en recursos humanos exponen que el argumento esencial para que las firmas acudan a este tipo de medidas es la conservación del empleo.
Laura García, vocera de la asociación, no considera que las empresas hayan acudido al recorte de prestaciones como opción para reducir sus costos en nómina; sin embargo, sí tienen el conocimiento de empresas que, después de despedir a personal a inicios de esta crisis, realizaron “ajustes tanto en los requerimientos del puesto vacante (con menor nivel de exigencia) como en el paquete de compensaciones para el nuevo personal (con el consiguiente ajuste económico) o, incluso, han cerrado ciertas posiciones”.
Mario Zavala afirma que ha habido recortes en las prestaciones, sobre todo de los mandos altos y medios, y aunque aclara que no se tocarán los beneficios otorgados por ley —como vales de despensa—, sí hay prestaciones que para el próximo año, como la renovación del parque vehicular a clubes deportivos, serán recortadas. “Otras prestaciones que sufrirán son las que se otorgaban como premios a la puntualidad”, sostuvo.
Francisco Salgado Delgado, secretario social y de Ecología del Comité Ejecutivo Nacional de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), acepta que los sindicatos han entablado diversos acuerdos en favor de conservar las plazas laborales.
“En este contexto de crisis económica hemos procurado mantener a flote las empresas, pues para nosotros el empleo es lo esencial y después poder recuperar nuestras prerrogativas”, asegura el vocero de la CTM.
Zavala Ojeda estima que el incremento en costos de nóminas para las grandes empresas rebasó 3%.
“Al que sí le ha pegado es al trabajador de manufactura como de servicio, que ha visto reducido su ingreso, más allá de la inflación, en niveles de 10%” añade el experto en dirección empresarial.
Alejandro Álvarez Blanco, director general de Randstad México (empresa especializada en servicios de terciarización), recuerda que otra vía donde las empresas han volteado para reducir sus costos en nómina han sido los servicios de outsoursing y staffing.
“Las compañías, sobre todo en tiempos de crisis buscan en nuestros servicios la manera de delegar tareas alejadas de su área de especialización, como pueden ser servicios de limpieza o centros de atención telefónica”, comenta.
El vicepresidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) justifica que estas disposiciones se mueven dentro de los parámetros de la ley, pues desde su punto de vista “no se prohíben”. Agrega que ante estas nuevas posibilidades de contratar personal las empresas deberán en un futuro dejar los esquemas tradicionales de contratación para ser más competitivos.
Cuidar a los más aptos
Las compañías piensan en moverse cada vez más hacia los bonos por desempeño, así como a la flexibilización en cuestiones de salarios, horarios y prestaciones, como muestra la más reciente encuesta sobre remuneración de la firma especializada en manejo de recursos humanos Hewitt Associates. De acuerdo al sondeo realizado entre más de , 122 empresas, 64% manifiestan haber aplicado la política de incrementar el sueldo sólo en caso de que el empleado haya tenido una participación ejemplar o alcanzado las metas planteadas en el año, eliminándo alzas salariales generalizadas.
“Puede sonar duro, pero las empresas deben cuidar a su personal más productivo y no necesariamente al menos especializado y que le reditúa menos”, comenta Thierry de Beyssac, director general de Hewitt para México.
Mario Zavala concuerda con que las empresas se enfocarán en cuidar a sus ejecutivos por ser los más especializados, “por tanto no veremos que los bonos se reduzcan, pues su impacto no es tanto y sí es más costoso perder a este tipo de empleados”. Empresas como Adecco, Amech y la misma Coparmex mencionan que las compañías están buscando cuidar a su personal capacitándolos con más cursos o delegándoles más responsabilidades. “Ante la falta de mano de obra, los empleados deben cubrir las tareas del personal despedido, lo cual les permite obtener mayor experiencia”, considera Salim Bitar, vocero de la empresa Adecco.
Antonio Ocaranza, director de Comunicación Corporativa Walmart de México, comenta que su compañía ha dedicado este año 7.5 millones de horas en capacitación para sus empleados.
A pesar de que la iniciativa privada mexicana asegura haber hecho muchos esfuerzos para reducir costos en otras áreas antes que en el plano laboral, la realidad muestra que la tasa de desocupación este año estará en alrededor de 6% y 6.5%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) —al mes de octubre se ubica en 5.78%—, además de que el número de afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) también ha disminuido, mostrando en la actualidad sus peores datos registrados en muchos años a consecuencia de la crisis económica.
La recuperación, sin fecha
Los especialistas consultados afirman que una pregunta que se ha planteado a los al empresariado mexicano y la cual no ha tenido respuesta hasta el momento es cuándo regresarán estas prestaciones a los trabajadores, ya que como toda medida coyuntural debe tener un horizonte de expiración.
A Fernando Salgado se le inquiere acerca de cuándo se recuperará el nivel de ingreso y condiciones laborales a los trabajadores mexicanos. “Eso no me lo preguntes a mí, esa pregunta es para quienes manejan la economía en México. Claro que estamos preocupados por saber cuándo se recuperarán nuestras prestaciones”, comenta.
El vocero de la Confederación de Trabajadores de México expresa también su preocupación por lo que llamó la precarización del trabajo.
“La gente está aceptando cosas que en otras circunstancias no hubiera aceptado, como el aumento de horas extras”.
Porfirio Marquet, coordinador del seminario de Derecho del Trabajo y Seguridad Social Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que el problema de tener estos retrocesos puede significar que es mejor tener un empleo chatarra que no tener trabajo, lo cual no será sostenible a largo plazo.
Álvarez Blanco considera que la recuperación de las prestaciones dependerá de la industria, de la reactivación económica, pero admite que también será una “cuestión de ética”.
Fernando Salgado manifiesta que, en cuanto a la pérdida de prestaciones, esto sólo se aplica en realidad para los altos y medianos funcionarios, debido a que los obreros generalmente no cuentan con prestaciones arriba de la ley y, si los llegaran a tener, ya han tenido que ceder como parte de los acuerdos establecidos entre empresas y sindicatos en las revisiones de los contratos laborales.
Lo sucedido este año no se recuperará por ningún concepto el siguiente año, como lo comenta Mario Zavala; “las empresas definitivamente no creen que haya una recuperación para 2010 y no vislumbra un panorama de mejoría sino hasta el año 2011”, estima.
(Con información de Bernardo Mendoza Ruiz)