La Administración General de Aduanas (AGA) decomisó este jueves 600 toneladas de mercancía pirata originaria de China, informó Pedro Canabal, Administrador Central de Comunicación Institucional del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
El monto equivale a 25 millones de piezas de productos como carteras, cinturones, bolsas, software, juegos de video, ropa, entre otros. “Es el golpe más fuerte a la piratería en el mundo”, afirmó Canabal en conferencia de prensa conjunta con la Business Software Alliance (BSA) y la Dirección General de Servicios de Cómputo Académico de la UNAM (DGSCA).
La mercancía pirata se decomisó en los puertos de Lázaro Cárdenas, Manzanillo y Ensenada. De estos productos, 80% tenía Chiapas como destino. Sin embargo, la intención era alcanzar mercados centroamericanos, dijo el Administrador Central de Comunicación del SAT.
Una semana antes del Quinto Congreso Mundial para Combatir la Falsificación y la Piratería, organizado por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y la Interpol, Canabal afirmó que este decomiso envía el mensaje de que “México no va a ser opción para la piratería ni como mercado ni como centro de distribución”. A partir del informe de incautación de mercancía apócrifa del SAT, “a fin de año vamos a ver desabasto (de piratería) en mercados informales”, aseguró Kiyoshi Tsuru, director general de la BSA en México.
El decomiso piratería es resultado de la ejecución del Plan de Modernización de Aduanas, dijo Canabal. Este año se han usado 6 mil millones de un presupuesto de 14 mil millones de pesos con que cuenta el proyecto.
El Plan de Modernización de Aduanas dispone de un modelo de riesgo que permite realizar un análisis de certificado de origen de las mercancías. Para el caso de la piratería incautada, con este proceso se identificó que la empresa exportadora tiene una pequeña posibilidad de administración y tiene la capacidad de surtir un mercado chico, dijo Canabal.
Este hallazgo, que no requirió la cooperación internacional, permitió deducir que no había relación entre la empresa involucrada y los volúmenes de mercancía que pretendía introducir.
Las sospechas generadas llevaron al SAT a revisar las declaraciones anuales de la compañía y a realizar visitas domiciliarias.
“Los flujos de pagos no correspondían a los impuestos que declara ni a la operación administrativa de la empresa”, dijo Canabal. El proceso de consignación de mercancía apócrifa se cerrará con acciones penales en contra de los responsables, afirmó el representante del SAT.