El gobierno solicitó presupuesto para mantener programas que demuestran prácticas de corrupción e ineficiencias, como es el caso de ProÁrbol, y que extienden subsidios a políticos, empresarios y narcotraficantes, como Procampo. Los dos programas son puestos a consideración de la Cámara de Diputados para 2010, sin rediseño alguno de sus mecanismos, cuando queda demostrado por investigaciones de este diario que ProÁrbol y Procampo están lejos de sus objetivos iniciales.
En el caso de ProÁrbol, avanza el cabildeo a favor de otorgarle mil 400 millones de pesos adicionales a la propuesta inicial de la Secretaría de Hacienda, para ser ejercidos en las zonas marginadas de 10 estados.
Para Procampo hay una reducción de 8.3%, que se debe a la menos hectáreas agrícolas que pueden ser cubiertas por dicho apoyo, de manera que para 2010 se asignarían 16 mil 150 millones de pesos, como indica el proyecto que pasó la revisión de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados.
EL UNIVERSAL publicó en enero fraudes en el manejo del programa de reforestación, y en julio dio a conocer los apoyos agrícolas que el gobierno otorga a políticos, empresarios e incluso a capos del narcotráfico, en detrimento de los intereses de productores de escasos ingresos.
Las fallas documentadas en ambos programas en modo alguno influyeron para que se aplicaran reorientaciones a los dos programas; el de reforestación figura en el ramo de Medio Ambiente y el de subsidios a la producción agrícola, en el rubro de Agricultura.
Insignia del sexenio
Ante resultados por debajo de sus metas, ProÁrbol fue denunciado por organizaciones ambientales, en enero pasado, en información publicada por la Unidad de Investigación de este diario, que documentó el fracaso del programa en sus objetivos de reforestación. En marzo último, la ASF, al dar a conocer su evaluación de la Cuenta Pública de 2007, informó que encontró manipulación de cifras, alteración de resultados, y discrecionalidad en el manejo de los recursos en las entidades del país.
En la Cámara de Diputados, la Comisión de Medio Ambiente agregó la partida adicional de mil 400 millones de pesos, que se sumaría a los 4 mil 463 millones de pesos, de la propuesta original de Hacienda a los diputados para 2010, que es menor en 522 millones de pesos, respecto del año en curso.
El presupuesto ascendería a 5 mil 863 millones de pesos, y la adición equivale a 31.5% del proyecto inicial enviado por el Ejecutivo federal.
Por medio de acciones de ProÁrbol, los legisladores buscan aplicar una estrategia integral de sustentabilidad ambiental con atención a la pobreza rural en zonas de mayor marginación.
La propuesta fue apoyada, por su efecto de atención a familias con mayor grado de marginación en comunidades rurales, y tras evaluar que el INEGI y el Consejo Nacional de Población (Conapo) reportan que en 10 entidades se concentra 89.3% de la población en mayor pobreza. Se enviarían 290 millones de pesos adicionales para acciones de ProÁrbol a cada uno de los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca; otros 110 millones, serían dirigidos a cada uno Veracruz, Puebla e Hidalgo, y 50 millones a Chihuahua, Estado de México, Michoacán y San Luis Potosí.
Procampo debe cambiar
El diputado Javier Usabiaga (PAN), quien es secretario de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, dijo que, en efecto, los presupuestos anuales para Procampo van a la baja, en proporción directa a la reducción de las superficies agrícolas inscritas en el programa de subsidios.
Presupuestos anuales de la Federación dan cuenta de que para 2007, hubo un incremento real en los subsidios de Procampo, de 0.5%; en 2008 disminuyó 2.5%; en 2009, la baja fue de 4% y para 2010 la caída será de 8.3%. En todos los casos influyeron el cambio del uso del suelo de rural a urbano, o bien se destinaron a cultivos fuera de Procampo e, incluso, a muchos les dejó de interesar ir a la ventanilla de atención de beneficiarios, comentó el diputado panista y ex secretario de Agricultura en el sexenio de Vicente Fox. “Es cierto que hay personas que a lo mejor no deberían de disfrutar beneficios”, pero ello se explica porque el apoyo se brinda al predio y hay superficies inscritas desde hace 18 años, “y las tierras se venden con el derecho de Procampo”, dijo.
“El rediseño del Procampo es necesario, ya que las necesidades de hoy no son las mismas de hace 15 años”, dijo el legislador Javier Usabiaga.
juan.arvizu@eluniversal.com.mx andrea.merlos@eluniversal.com.mx