ricardo.jimenez@eluniversal.com.mxLas tasas de interés domésticas comenzarán a repuntar en el primer trimestre de 2010, debido a la expectativa de presiones inflacionarias tras la aprobación de mayores impuestos en el consumo, el incremento de ISR y a las telecomunicaciones.
En ese sentido, la tasa de interés de referencia interna actualmente se encuentra en 4.5%; sin embargo, el pronóstico de los analistas para el siguiente año es de alcanzar un nivel de 5.5%, esto es, experimentaría un repunte de un punto porcentual.
La inflación estimada para este año será de 4.5%, aunque para 2010 se pronostica un crecimiento en precios superior a 5.5%, lo cual se derivaría del aumento en los impuestos, así como del incremento esperado de los bienes y servicios del gobierno federal.
El panorama en materia de inflación para el siguiente año se ve complicado, sobre todo para los dos primeros trimestres, por ello se esperaría que el Banco de México “apriete” nuevamente la política monetaria.
Para los primeros meses, donde se concentrarían las mayores presiones en los precios, el banco central optaría por incrementar de una manera significativa la tasa de interés de referencia, es decir, podría aumentarla hasta medio punto porcentual, para llevarla a un nivel equivalente a 5%.
La Reserva Federal (Fed) en días anteriores realizó el anuncio de la política monetaria estadounidense. En su reporte aseguró que la tasa de interés de referencia se mantendría por un periodo largo, por lo que se espera que continúe entre cero y 0.25%.
La Fed explicó que mientras no existan presiones en la inflación no habría motivos para aumentar el costo del dinero, aunque los analistas del mercado comentan que el único riesgo de mantener bajas las tasas de interés es que el dólar americano seguirá debilitándose contra las principales monedas del mundo, situación que ya se está presentando.
La Reserva Federal, dentro de su reporte, agregó que las condiciones económicas continuarán siendo mejores en los próximos meses, aunque indicó que el crecimiento durante algún tiempo seguirá débil.
Los incrementos esperados en la tasa de interés interna afectarán el comportamiento de la paridad peso-dólar. Desde el punto de vista teórico, el peso mexicano debería de fortalecerse con el alza de los réditos domésticos y por la entrada de mayor inversión foránea; sin embargo, las presiones inflacionarias podrían generar nerviosismo entre los intermediarios financieros.
Es importante señalar que el peso mexicano, con respecto a las monedas de la región, fue el que registró la mayor devaluación desde agosto de 2008, cuando alcanzó su nivel más alto (15.50 pesos por dólar), y llegó a depreciarse cerca de 50%.
Sin embargo, de esa fecha a las actuales cotizaciones, el tipo de cambio peso-dólar muestra una recuperación de alrededor de 16%, contrariamente al real de Brasil, que reporta una apreciación superior a 25%.
La lenta recuperación del peso mexicano no ayudará en mucho a reducir las presiones inflacionarias previstas para el siguiente año, por lo que mantener una cotización por arriba de 13 pesos por dólar poco contribuirá a relajar los precios sobre todo de los bienes intermedios.
Las tasas de interés domésticas bajo la perspectiva de movimientos ascendentes contemplados para 2010 detendrá el crecimiento de la economía interna. Si existe el pronóstico de que el PIB aumente hasta 3%, entonces con esa situación probablemente se llegue a 2%.
La expectativa de reducción en la calificación de la deuda soberana de México para los siguientes meses podría afectar a las tasas de interés y, por ende, a la economía mexicana, debido a la menor entrada de inversión extranjera, tanto de cartera como de inversión directa, ya que habría menores flujos monetarios en el mercado financiero local, lo que generaría presiones alcistas en el costo del dinero.