El gobierno de México obtendrá mayores recursos para su financiamiento en 2010 a costa de los contribuyentes cautivos, mayores impuestos, incremento en la deuda y un aumento en el precio del petróleo, según se establece en el paquete fiscal aprobado en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados y que siguió su discusión en el pleno de ese recinto hasta la madrugada de hoy.
El grupo parlamentario del PRI avaló darle al gobierno ingresos adicionales por 116 mil millones de pesos, con los cuales se pretende contribuir para tapar el boquete fiscal de 370 mil millones de pesos que se espera habrá en 2010.
En total la Ley de Ingresos considera recursos por 3.1 billones de pesos.
Priístas consultados que pidieron no ser citados reconocieron que la propuesta fiscal afectará a la población por la mayor carga impositiva, tanto por el lado de ingreso como por el consumo. La priísta María Esther Sherman aseguró que está en contra de más impuestos, pues la economía familiar no da para más.
Según los legisladores, se eliminó de los recursos adicionales por el aumento en impuestos, cambio en el precio del petróleo y más déficit fiscal, el dinero esperado por 2% al consumo y lo que ya no se obtendrá de la operación de Luz y Fuerza del Centro.
Además, dijeron, el ajuste fue menor a la propuesta original en el caso del IEPS.
Justifican cambios
Para el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Mario Alberto Becerra, los mexicanos deben entender que se tiene que interponer el interés de la nación.
El paquete fiscal avalado en comisiones transfiere una mayor carga tributaria para las personas físicas, al elevar la tasa del ISR hasta un máximo de 30%, desde 28% en que se encuentra este año.
Los diputados expusieron que la medida tendrá un “impacto moderado” en la reducción de ingresos disponibles de las personas físicas con mayores recursos que irá de 0.16% a 2.67%.
El dictamen de la Ley del ISR agregó que 61.6% del ajuste será absorbido por personas con ingresos de 20 salarios mínimos o más que tributan en la tasa máxima y que representan 7.7% de los asalariados, mientras que 55.6% de los trabajadores con ingresos de hasta cuatro salarios mínimos no tendrán ningún impacto con el ajuste.
Carlos Cárdenas, socio legal de Ernest & Young, afirmó que los cambios fiscales vuelven a recaer en los mismos de siempre, es decir, en los contribuyentes cautivos. Destacó que, de la contribución en ISR que recibe Hacienda, casi la mitad corresponde al pago que realizan los trabajadores asalariados.
“Los informales no tendrán ningún impacto con los cambios avalados por el Congreso”, dijo.