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El cine de bajo costo se abre camino

Emprendedores le apuestan a exhibir filmes en donde no van los grandes
El cine de bajo costo se abre camino

INICIATIVA. José Irigoyen y Roberto Quintero dan pequeños pasos, pero seguros. (Foto: ESPERANZA OREO EL UNIVERSAL )

Miércoles 07 de octubre de 2009 Zacarías Ramírez Tamayo | El Universal
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El pasado 11 de agosto se celebró en la ciudad de México una reunión que podría traer cambios para Ajalpan, ciudad de 25 mil habitantes ubicada a pocos kilómetros de Tehuacán, en Puebla. Roberto Quintero y José Ignacio Irigoyen recibieron la propuesta de una firma que desarrolla centros comerciales de abrir salas de cine en una nueva plaza que se proyecta en Ajalpan.

Quintero e Irigoyen son socios y operan Cinemagic, cadena de cines que se abre camino en poblaciones que, por su tamaño y perfil socioeconómico, no son de interés para las grandes cadenas.

México es el décimo tercer mayor mercado cinematográfico del mundo por ingresos de taquilla, pero las dos mayores cadenas, Cinepolis y MM Cinemas, que según la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma (Canacine) operan 329 de las 347 salas existentes al cierre de 2008, concentran su competencia las zonas de mayor densidad demográfica en las ciudades grandes y medianas.

Cinemagic ofrece cine de bajo costo que va hacia la base de la pirámide, dice Quintero, quien en 2000 relanzó el negocio familiar de exhibición cinematográfica iniciado en los años 70.

Las descomunales salas de aquella época se transformaron en multicinemas en la década siguiente y en los años 90 se modernizaron con la diversificación de horarios y películas e invertir en salas más cómodas.

En 2007, Quintero se propuso llevar esa tendencia a los pequeños poblados, apoyado en su experiencia en la exhibición y programación cinematográfica —operaba entonces tres complejos de tres salas cada uno. Pero necesitaba socios; invitó a su cuñado y ex empleado de Volkswagen, Irigoyen, con estudios en administración, al productor y director de cine Simon Bross, a una desarrolladora de centros comerciales y a inversionistas de la comunidad judía. Logró reunir 35 millones de pesos (mdp).

Mercado objetivo

En la mira de Cinemagic han estado poblaciones con menos de 50 mil habitantes sin salas de formato moderno, a la vez que algunas de estas poblaciones tienen en la mira a Cinemagic. Presidentes municipales invitan a la cadena a abrir salas en sus localidades, para contener la popularidad de bares y cantinas entre sus jóvenes, asegura Quintero. Sus salas exhiben películas de estreno y están equipados con proyectores y equipos de sonido similares a los de las grandes cadenas, asegura Quintero. Ajalpan es una de las 22 localidades que les han extendido invitaciones, suficientes para cumplir su cuota de expansión para los próximos seis años, dice Quintero.

Cinemagic fondea su crecimiento con capital de los socios y la reinversión de utilidades. En su último complejo, en Ixtapaluca, estado de México, la inversión fue de 13 mdp —muy por debajo de los 100 mdp que otras cadenas invierten en conjuntos de 10 salas. Los cines de Cinamgic son de tres salas, y la renta de los locales son mucho más bajas que en las grandes ciudades. Al recibir capital de terceros, la cadena implementó mayor control y planeación financiera y redes tecnológicas. Así opera ya seis complejos en Puebla, Veracruz, Hidalgo, Tamaulipas y el estado de México, y suma 180 empleados.

Pero llegar a estos mercados requiere de esfuerzo. En un país con un ingreso medio por hogar de 560 pesos a la semana, según el INEGI, el cine fuera del alcance para amplios sectores. Con los dos aumentos en este año, el precio del boleto en la industria supera los 50 pesos en los horarios más asequibles —para una familia de cuatro miembros el costo por película es de por lo menos 200 pesos—, más una cantidad similar en dulcería. En Cinemagic cada boleto cuesta como máximo 35 pesos; las palomitas y los refrescos cuestan entre 45% y 50% menos que en las grandes cadenas.

Aún así, la rentabilidad en Cinemagic va en ascenso. En 2008 los márgenes fueron de 17%, según Quintero, y para mayo ya eran de 17.9%. En función del número de asistentes a las salas, se mide el costo unitario en consumo de luz, agua, papel sanitario, insumos, nómina, con la finalidad de detectar excesos, y lo mismo pasa con los ingresos presupuestados. La administración también supervisa mediante “clientes ocultos” para cerciorarse de la calidad del servicio que dan sus empleados. La meta ahora es un margen de 19% al final del año.

Cinemagic es aún muy pequeña. Los 460 mil 585 asistentes que tuvo en 2008 son menos de una cuarta de lo que recibieron cada uno de los complejos más concurridos de Cinepolis, la cadena que controla 53% del mercado. Lo que seduce a los inversionistas es su potencial. Después de una evaluación de su modelo de negocio, concluida el pasado 26 de junio, Endeavor dice que hay unas 450 ciudades en el país que podrían acoger sus salas. Es un modelo innovador y replicable en México e incluso en Centroamérica, dice Vincent Esperanza, director de la oficina del fondo en Puebla; hasta ahora su crecimiento ha sido lento.

Endeavor quiere que la cadena instale un consejo consultivo, para dar asesoría y como una forma de iniciar a Cinemagic en la institucionalización y prácticas de gestión profesionales. El consejo también propondría vías de expansión con capital externo, ya sea de la red de inversionistas de Endeavor o deuda bancaria bajo la asesoría de su banco de inversión especializado en pymes ArCcanto. Hasta agosto, la administración no había decidido si instala el consejo.

Quintero e Irigoyen barajan otras opciones. Aunque evalúan si otorgan franquicias o contratan créditos bancarios por su cuenta, por ahora seguirán con el crecimiento orgánico. Dicen que abrirán dos complejos antes de concluir 2009 y dos o tres más en 2010. Uno de ellos podría ser en Ajalpan.

 



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