romina.roman@eluniversal.com.mxLa Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) analiza la metodología de creación de reservas que aplica para la cartera hipotecaria y de pequeña y mediana empresa.
Carlos López Moctezuma, coordinador de asesores de la presidencia de la comisión nacional bancaria, adelantó que en este momento se evalúan el esquema para los préstamos de vivienda, y de ser el caso, se podrían requerir nuevas provisiones.
“La primera cartera que se revisó fue la de crédito al consumo, en especial de tarjetas y ahí se determinó modificar los lineamientos”, agregó.
Insistió que una de las prioridades de la CNBV es que las reglas de reservas sean las adecuadas y que capturen la pérdida esperada.
Esta misma evaluación se aplicará también para consumo no revolvente y empresas, a fin de determinar que su las reglas actuales son las adecuadas, o bien, requerirá ajustes.
Las provisiones totales de las isntituciones financieras en México ascienden a 102 mil 488 millones de pesos.
En el caso de tarjetas de crédito, los intermediarios tendrán que crear reservas adicionales por 13 mil 647 millones de pesos.
Las provisiones actuales para plásticos suman 32 mil millones de pesos, por lo que la cifra se tendrá que elevar a 45 mil 596 millones de pesos.
Bajo la nueva metodología, las instituciones bancarias tendrán que conocer y considerar si el acreditado liquida su adeudo al mes; si mantiene su saldo en el límite permitido de crédito; si disminuyó el tamaño del pago que realiza, así como su nivel de ingresos.
Un documento de la CNBV detalló que antes de la nueva regulación, operaba un enfoque reactivo. En éste fijan las provisiones mediante porcentajes que no necesariamente se asocian a la pérdida esperada del crédito. Este esquema cuenta con la ventaja de ser fácil de implementar y genera en la institución los recursos necesarios para enfrentar el quebranto cuando éste es inminente.
No obstante, su principal desventaja es que al ser distinta la velocidad de deterioro de cartera entre bancos, prepara de forma diferente a las instituciones para afrontar la pérdida prevista.
Por ejemplo, dos entidades que cumplen con el requerimiento pueden sostener pérdidas esperadas en periodos diferentes, lo que ocasiona heterogeneidad en la apariencia de solvencia de la institución.
Sin embargo, con los ajustes a las reglas de las tarjetas se busca adoptar un enfoque que se base en riesgos; éste promueve la constitución de provisiones por parte de la banca mediante la aplicación de la mejor estimación de probabilidad de incumplimiento, severidad de la pérdida y exposición.
Con ello, el horizonte de reservas permanece igual para todos los intermediarios y las provisiones se asociarían de manera directa a la calidad de la cartera de cada entidad.