PARÍS.— En forma sorpresiva, Alemania y Francia recuperaron el crecimiento económico en el segundo trimestre del año y pusieron fin a sus periodos de recesión económica antes de lo que habían previsto funcionarios y economistas.Sin embargo, la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) en ambas naciones, las dos mayores economías de Europa continental, no alcanzó para sacar de la recesión al conjunto de la zona euro.
El PIB de Alemania subió 0.3% en el segundo trimestre, con lo que puso fin a la recesión más profunda que sufrió el país desde la Segunda Guerra Mundial.
El PIB de Francia también creció 0.3% en el segundo trimestre. En un sondeo de Reuters, las previsiones apuntaban a contracciones de 0.3% en ambas naciones.
“Los datos son sorprendentes. Luego de cuatro trimestres negativos, Francia finalmente está saliendo del rojo”, dijo la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, a la radio RTL.
Pero para toda la zona euro, compuesta por 16 países, el PIB registró una baja de 0.1% trimestral, luego de una caída de 2.5% en el primer trimestre de este año.
La recesión mundial toca fondo
El Banco Central Europeo (BCE) constató en su boletín de agosto que aunque la incertidumbre sigue elevada, cada vez hay más indicadores que demuestran que la recesión mundial “está tocando fondo”.
La actividad económica se mantendrá probablemente débil durante el resto de 2009, aunque “resulta claro” que el ritmo de la contracción está ralentizándose, agregó.
El considerable estímulo derivado de las medidas adoptadas en las principales zonas económicas debería favorecer el crecimiento mundial, incluido el de la zona del euro, señaló en su informe mensual.
Como ya indicó en la última sesión ordinaria de su consejo de gobierno, el guardián del euro afirmó que en 2010, tras una fase de estabilización, se espera una recuperación gradual, con tasas de crecimiento intertrimestral positivas.
Recordó que la incertidumbre sigue siendo elevada y es muy probable que los nuevos datos sigan mostrando una cierta volatilidad.
En conjunto, los riesgos para estas perspectivas se mantienen equilibrados, expuso. Así, por una parte, los efectos derivados de las importantes medidas de estímulo macroeconómico que se aplican y de otras medidas adoptadas podrían ser mayores de lo esperado.
Además, la confianza también podría mejorar más rápidamente de lo previsto.
Sin embargo, “sigue existiendo la preocupación de que la espiral de reacciones adversas entre la economía real y las turbulencias de los mercados financieros pudiera tener mayor intensidad y duración de lo esperado y de que se produzcan nuevos aumentos de los precios del petróleo y de otras materias primas” , recordó.
Destacó que podrían intensificarse las presiones proteccionistas y una evolución de los mercados de trabajo más desfavorable de lo calculado, además producirse una evolución adversa de la economía mundial ante una corrección desordenada de los desequilibrios globales.