La crisis económica global y la pérdida de poder adquisitivo derivada del incremento en el precio internacional de los alimentos de 2007 y 2008 se tradujeron en un repunte importante de la pobreza extrema en el país, a partir del año pasado.
Además, el menor flujo de remesas que llegan al país, que benefician sobre todo a las familias más pobres del país, y el efecto de la contracción de la actividad económica en la primera mitad del año, agudizarán más la pobreza en México durante 2009.
Según cifras de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) 2008, y del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), entre 2006 y 2008 aumentó de 13.8% a 18.2% el porcentaje de personas en el país que viven en condición de pobreza alimentaria, es decir que no tuvieron los ingresos suficientes para adquirir una canasta básica de alimentos, incluso si los destinaran sólo para ese fin.
El año pasado, 19 millones 500 mil mexicanos eran pobres alimentarios. La ENIGH reportó que el número de hogares que receptoras de remesas se redujo cerca de 15% entre 2006 y 2008; el emdio rural registró el mayor retroceso con 26%.
“Dada la gran importancia que tienen las remesas en el ingreso de las familias que las reciben, el hecho que algunos hogares mexicanos hayan dejado de percibir esta importante fuente de ingresos es uno de los factores que puede explicar que la pobreza haya aumentado entre 2006 y 2008”, indicó Juan Luis Ordaz, analista de BBVA Bancomer.
Los resultados de la ENIGH de 2008 arrojan que 1.859 millones de hogares en México, equivalentes a 5.9% del total, recibieron ingresos provenientes de otros países. El monto trimestral promedio en hogares urbanos en 2008 fue de 6 mil 467 pesos y en rurales de 5 mil 817 pesos.
“Estos montos promediaron 19% del ingreso corriente total de hogares urbanos y 27% de hogares rurales, lo que muestra el grado de dependencia a estos ingresos”, indicó el servicio de estudios económicos de BBVA en su especial de Migración.
La crisis económica en Estados Unidos, apuntó, ha implicado mayores niveles de desempleo entre inmigrantes mexicanos, una reducción en las horas promedio trabajadas, y el estancamiento salarial, que a su vez se ha traducido en menores envíos o en descensos en los montos habituales de remesas que mandan a sus familiares en México.
El año pasado, 50.6 millones de mexicanos, es decir la mitad de la población del país, eran pobres de patrimonio, es decir no contaban con un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades de salud, de educación, de alimentación, de vivienda, de vestido y de transporte público.
Entre 2006 y 2008, el porcentaje de personas en condición de pobreza de patrimonio en el país anmentó de 42.6% a 47.4%