ricardo.jimenez@eluniversal.com.mxEn los últimos dos meses, las presiones inflacionarías observadas en México se han reducido, debido a la fuerte caída de la economía interna, reflejada principalmente en la caída del Producto Interno Bruto (PIB), que tan sólo en el primer trimestre del presente año registró un cifra negativa de 8.2%, y para el segundo se pronostica una baja de alrededor de 10%.
En ese contexto, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró en mayo del presente año una tasa anualizada de 5.98%, luego de que en diciembre de 2008 alcanzara un nivel de 6.53%.
Sin embargo, la inflación subyacente, que elimina la parte volátil de los precios, como la representada por los energéticos y agrícolas, aún le preocupa a la autoridad monetaria, principalmente porque las presiones alcistas registradas en la parte de los alimentos procesados no ceden.
En este contexto, el subdirector de mercados financieros de Santander, Salvador Orozco, destacó que en los siguientes meses se observarán menores presiones inflacionarias, resultado de la menor demanda interna esperada, así como estabilidad en los precios de las gasolinas.
El experto pronosticó que para el segundo semestre se prevén menos alzas en los precios, además de que el primer semestre ya se descontó el efecto de la depreciación del peso mexicano; por ello, la inflación en 2009 finalizaría por debajo de 4.50%.
El analista proyectó que para 2010 el índice de los precios al consumidor se encontrará cerca de 4%, debido a que existen todavía algunos factores que mantendrían alta a la inflación, como son los incrementos esperados en la parte de los administrados y concertados, dentro de los cuales se encuentran la gasolina, electricidad, predial y agua.