david.aguilar@eluniversal.com.mxEl Programa de Renovación Vehicular (PRV) anunciado el miércoles por el presidente Felipe Calderón no tiene fecha de inicio para su puesta en operación. Además, todavía no se tiene concertado un acuerdo con las empresas que desarmarán los vehículos ni la logística para el manejo de los residuos.
“Las próximas semanas se trabajará en las reglas de operación que permitan tener un programa piloto que funcione. Tenemos detalles que hoy no se han dado, como el hecho de saber cuándo comienza, qué marcas participarán, fechas límites, etcétera”, dijo en entrevista Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Otra fuente del sector automotriz allegada a las negociaciones que prefirió no ser citada confirmó que en las semanas siguientes detallarán la instrumentación del programa, y dijo que todavía no se sabe qué empresas desarmarían los automotores que se entreguen al solicitar el apoyo.
Las acereras serían las principales interesadas porque podrían allegarse de acero para sus fundidoras de forma económica.
La Cámara del Hierro y del Acero (Canacero) demanda que para montar las líneas de deschatarrización los vehículos deberán llegar libres de fluidos (gasolinas, aceites, anticongelantes), así como de las baterías. Esto está suponiendo sumar a la cadena a otros actores económicos especializados en el manejo de este tipo de residuos peligrosos.
En la mesa de negociaciones se encuentran representantes de las secretarías de Economía, de Hacienda, de Medio Ambiente, directores de las asociaciones de distribuidores, autopartistas y armadoras, así como de la Canacero y otras firmas expertas en manejo de residuos.
Pero cada vez que se entra en detalles, por ejemplo, de qué pasará con las llantas o las baterías de los coches, se suman nuevos miembros de otras industrias y entonces la interlocución se hace complicada. Ha habido momentos donde estamos más de 20 personas dando opiniones en la mesa y aquello se vuelve lento y es difícil llegar a acuerdos, reveló la fuente.
Por su parte, Solís añadió que esperan ver si con medidas como el PRV los clientes regresarían a las agencias.
“Si eso no sucede, habrá que regresar al escritorio y analizar. No podemos juzgarlo de entrada, hay probarlo y ver las reglas de operación”, dijo.
Añadió que de parte de las marcas y de los distribuidores no habrá un descuento adicional en los autos que participen en el programa, porque ellos no han subido precios pese a la devaluación del peso frente a otras monedas como el dólar, el real y el euro. Desde las regiones de esas monedas se importan siete de cada 10 autos que se comercializan en el país.
“La industria ya ha dado los descuentos; nosotros tenemos un programa agresivo desde hace meses para acercar a los consumidores. Este apoyo es al consumidor y beneficiará a la industria en la medida que ayude a revertir la tendencia que tienen las ventas que están ahora con una caída de 31% en el primer semestre”, concluyó Solís.