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Calidad de vida baja en México

Familias con mayores recursos aumentaron el año pasado sus ingresos, mientras que las más pobres vieron una disminución
Viernes 17 de julio de 2009 Ixel Yutzil González | El Universal
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ixel.gonzalez@eluniversal.com.mx

El año pasado, la distribución del ingreso y la calidad de vida en el país empeoró, al retroceder a niveles de 2004, de acuerdo con cifras que se desprenden de la Encuesta Nacional Ingreso Gasto de los Hogares (ENIGH) 2008, elaborada por el INEG.

Las fuertes alzas reportadas entre 2006 y 2008 en los precios de los alimentos y los combustibles redujeron la calidad de vida de la población mexicana, pues las familias tuvieron que destinar una mayor proporción de su ingreso a cubrir estas necesidades básicas, en detrimento de otros satisfactores como la educación y el esparcimiento.

De acuerdo con la ENIGH, el año pasado, 60% de la población de menores recursos, es decir los seis primeros deciles de ingreso, concentraron 26.7% de la riqueza nacional, mientras que en 2006 esta acumulación fue mayor, al registrar 27.6%.

En contraste, 10% de la población con mayores recursos, es decir, el último decil de ingreso, acumuló 36.3% del los ingresos totales del país, cuando dos años atrás lo hizo con 35.7% de la riqueza nacional.

“El primer decil, es decir la población más pobre del país, fue el más afectado al ver reducido su ingreso monetario, en tanto que el decil de la población de mayores ingresos prácticamente mantuvo sin cambios su ingreso, lo que significa que aumentó la concentración de la riqueza en favor de la población más rica”, indicó José Luis de la Cruz, investigador del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

En 2004, la acumulación del ingreso nacional total en manos de 60% de la población más pobre fue de 26.9%, mientras que 10% de la población más rica acumuló 36.2% de la riqueza total del país. Ambos niveles son similares a los de 2008.

Alza en precios tuvo impacto

La pauperización del país se reflejó en el aumento del gasto en alimentos que realizaron en promedio las familias mexicanas, pues en 2008 representó 34% del gasto corriente monetario, en tanto que dos años atrás, esta proporción fue de 30%.

En particular, el gasto corriente monetario de las familias más pobres en alimentos, bebidas y tabaco —10% de la población o decil más bajo (I)— fue de 52%, mientras que en 2006 fue de 42%. Esto significa que el año pasado 10% de las familias más pobres del país destinaron 52 de cada 100 pesos a la compra de estos productos.

“Debido al alza en los precios de los alimentos, los deciles más pobres destinaron una mayor parte de su ingreso a alimentos, rubro al que de por sí destinan una mayor cantidad de recursos”, señaló De la Cruz.

En esencia, apuntó, lo que la ENIGH muestra es que, como sociedad, hay una disminución de los ingresos monetarios, lo que indica que incluso antes de la recesión global la economía nacional mostraba signos de debilidad, y esto hace suponer que en la actualidad los estragos son mayores, sobre todo para los estratos de menos recursos.

El ingreso se viene abajo

El ingreso corriente promedio por hogar en 2008 fue de 12 mil 231 pesos, mientras que en 2006 fue de 12 mil 433 pesos, lo que significa una disminución de 1.6% real. En 2008, los ingresos que recibieron los hogares más pobres del país —primer decil—, en forma de remesas, representaron la cuarta parte de sus ingresos corrientes totales.

Para Araceli Damián, académica de El Colegio de México, será hasta la ENIGH de 2010 cuando se verá reflejado el efecto de la actual crisis sobre el ingreso de las familias, en parte por la caída en las remesas.

Con base en estimaciones de la investigadora, entre 2006 y el primer trimestre de 2009, la pobreza aumentó como consecuencia de la caída de la actividad económica o Producto Interno Bruto (PIB) y el alza en los precios de los alimentos, al pasar de 42.6% a 53.5% el número de pobres de patrimonio en el país.

 



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