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Con el incentivo de conseguir la Presidencia de México en 2012, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) buscará arreglar el terreno económico y podrá impulsar reformas estructurales importantes, como la fiscal, consideran analistas económicos.
“Con el triunfo del PRI, yo creo que las posibilidades de que regrese en tres años no son nada despreciables y ahí ese partido tendría incentivos para arreglar la casa, incluyendo la posibilidad de alcanzar reformas, sobre todo la fiscal”, dijo José Miguel Torres, analista de Banamex.
Incluso, consideró que las posibilidades de que el PRI impulse una amplia reforma fiscal, que incluso grave medicinas y alimentos es amplia, ya que la actividad económica está paralizada por la falta de ingresos.
A su manera de ver, el presidente Felipe Calderón sería el que llevaría el costo político de la reforma fiscal.
Pedro Núñez, presidente del IMEF, dijo que el Revolucionario Institucional no podría asumir una actitud de esperar tres años para comenzar a realizar las reformas que necesita México.
“Hoy, consideramos que el PRI y el PAN tienen clara conciencia de lo débil y frágil de las finanzas públicas. Debiera ser el interés del Ejecutivo y estos partidos lograr encontrar una agenda común que atienda los temas económicos del país para fortalecer las finanzas públicas”.
Necesario destrabar la reforma fiscal: investigador
José Luis de la Cruz, investigador del Tecnológico de Monterrey, dijo que el gobierno federal y el PRI deberán negociar para lograr destrabar la reforma fiscal que posibilite tener mayores ingresos fiscales.
El investigador añadió que, próximamente, el PRI gobernará muchos estados que antes eligieron al PAN y al PRD, pero que necesitan recursos para realizar su gestión pública.
El gobierno tiene una urgencia que se ha exacerbado por la crisis: no tiene recursos fiscales, y los gobiernos locales tienen urgencia de tener más recursos, apuntó De la Cruz.
“Pero estos mayores recursos provendrían de una sociedad y un sector privado que es más pobre respecto al año pasado debido a la crisis. Este es el aspecto delicado desde el punto de vista político, que ni el gobierno federal ni el PRI quisieran tener encima”, indicó el investigador.
En este juego de las necesidades de gobierno federal, pero también la necesidad de mantener la ventaja política que obtuvo ayer el PRI, previsiblemente se buscará destrabar la reforma fiscal, pero cargando con el menor costo político, agregó.
Para el investigador, la incógnita es quién cargará con el costo político. Sobre todo ante una reforma fiscal que tocaría temas como impuestos al ingreso e IVA.
El PRI, con su mayoría absoluta en el Congreso federal, sacaría adelante cualquier reforma que él quiera, y con la elección quedó muy fortalecido y no querrá perder su bono político, expuso.
Dependerá entonces de qué definición tendrá el PRI de política económica, y de cómo quiera verse, cuál será su posición y capacidad de negociación frente al Ejecutivo, señaló.
Por lo pronto, en septiembre próximo se enfrentará a la discusión del Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos de 2010.