A pesar de la profundidad de la crisis financiera, la calificación de Grado de Inversión en México “no se pone en duda ni está en riesgo”, aseguró Alberto Jones, director general de Moody’s.
En entrevista con EL UNIVERSAL, el directivo anticipó, sin embargo, que un mayor deterioro en algunas variables podría generar una revisión en la perspectiva del país de “estable” a “negativa”, si fuera el caso.
En la actualidad, la calificación desde 2005 es de grado de inversión “Baa1”.
Jones afirmó que será hasta 2010 cuando se observe un crecimiento modesto para el país; pero no se anticipa que la situación mejore en los próximos meses. “El talón de Aquiles de la economía es la incapacidad de lograr un crecimiento más acorde con el tamaño de la economía; desde hace años se registran tasas mediocres”.
El director de Moody’s advirtió que la falta de reformas sí generará un debilitamiento de la calidad crediticia del gobierno.
Y la ausencia de cambios que permitan darle margen de maniobra al gobierno para ejercer el gasto podría traducirse en el futuro en bajas en la calificación, “aunque todavía dentro del grado de inversión”.
El director general de Moody’s reiteró que la mayor debilidad de la economía mexicana es el aspecto fiscal.
En consecuencia, mencionó, ese es el elemento que más limita a la calificación.
Alberto Jones afirmó que la revisión, vigilancia y seguimiento del riesgo crediticio del gobierno mexicano es continuo, “por lo que no hay fechas fatales”.
Manifestó que la profundización de la recesión, tanto en la magnitud de la caída en el Producto Interno Bruto (PIB) como de su duración, impone una presión importante en los ingresos públicos.
“Y ante la ausencia de una estructura de recaudación más sólida a largo plazo, hay que evaluar si aquellos factores fueron fuente de fortaleza en la calificación se están debilitando”.
El director de la valuadora de riesgos internacional admitió que para el país “el corto plazo no es el problema”, sino el nivel de deterioro de la actividad económica y su prolongada caída.
Lo anterior, agregó, impone un deterioro importante al PIB per cápita, y en particular, provoca inhabilidad del gobierno para financiar la inversión y su gasto corriente.
El especialista aseguró que Moody’s observarán con atención las posibles reformas que impulse la próxima legislatura en la Cámara de Diputados.
“La forma que tengan los ajustes fiscales no serán tan importantes como el resultado que se obtenga; pero éstos deben permitir una recaudación más amplia”, sostuvo el directivo de Moody’s.
Alberto Jones consideró que pese a una estructura tributaria endeble, el país sigue atractivo para la inversión productiva.
Hay segmentos con un elevado potencial de crecimiento, tal es el caso del ramo de la construcción y de los servicios financieros.
En el sector bancario, comentó que el tamaño de préstamos en relación a la economía todavía es muy bajo y, en consecuencia, hay oportunidades de crecimiento.
Además, la integración de México con la mayor economía del mundo “hace sentido producir para ese mercado”.
En este momento, dijo, la inversión fija bruta en todo el mundo se frenó, aunque las bajas tasas de interés globales y locales estimula y hace atractivos diversos proyectos.
Pero en términos generales, una de las mayores fortalezas de la calificación de México es que se mantiene atractivo para la inversión externa.