NUEVA YORK.— El presidente ejecutivo de General Motors Corp. (GM) dijo ayer a una corte de bancarrota estadounidense que la venta de los principales activos de la empresa a una “nueva GM” respaldada por el gobierno debe aprobarse, para permitir que la automotriz sobreviva.
Fritz Henderson dijo a la corte que, si la venta no se aprueba para el 10 de julio y GM pierde el acceso a los fondos del gobierno, la compañía se vería forzada a una liquidación.
El ejecutivo compareció en el primer día de una audiencia en que General Motors busca la aprobación de la corte a su venta, esto después de 30 días de que la automotriz de Detroit pidió la protección por bancarrota del Capítulo 11.
“Los negocios van mejor” en GM, dijo Henderson, porque los clientes, proveedores, trabajadores y otros anticipan que el acuerdo se cerrará con éxito. Añadió que la automotriz en principio había esperado pagar los préstamos al gobierno y reestructurarse sin necesidad de pasar por la bancarrota.
Fritz Henderson también se refirió a la salida del ex presidente de GM Rick Wagoner, quien le dijo que el jefe de la fuerza de trabajo automotriz del gobierno de Barack Obama, Steve Rattner, le pidió que renunciara.
El juez Robert Gerber de la corte de quiebras estadounidense inició una audiencia el martes pasado, la cual se espera que dure dos días.
La audiencia comenzó cerca de las 15:00 horas, más de una hora tarde, debido a problemas técnicos de comunicación en la sala presidida por el juez Robert Gerber.
Harvey Miller, uno de los abogados de GM del estudio Weil Gotshal & Manges, dijo que ha habido progresos en algunas de las objeciones hechas por clientes, empleados, exempleados, acreedores y otras partes, pero que otras están aún sin resolver.
Según el acuerdo, gestionado por el grupo especial de trabajo para el sector automotor del gobierno de Barack Obama, la compañía debería vender sus activos a una “nueva GM” y continuaría operando sus mejores negocios, incluyendo Chevrolet y Cadillac. A su vez, el Tesoro estadounidense proveería de miles de millones de dólares en financiamiento.
Los antiguos activos de General Motors seguirán supervisados por la corte de quiebras para ser liquidados.
Fuera del tribunal, alrededor de 75 manifestantes miembros del sindicato protestaban con carteles que decían “salven nuestros beneficios”.