jose.arteaga@eluniversal.com.mxLa política instrumentada por el Banco de México de inyectar dólares al mercado para reducir las presiones sobre la moneda, que hizo en los últimos meses, dan muestras de que ya no se tiene un tipo de cambio flexible, aseguró el Grupo de Economistas y Asociados (GEA).
“El sistema cambiario ya no es un sistema de tipo de cambio flexible, como habíamos venido observando desde 1995 a la fecha, ya es un sistema donde la autoridad monetaria del país tiene que vender divisas para poder sostener la paridad”, expresó Mauricio González, presidente del organismo.
En los últimos meses, el Banco de México inyectó dólares al mercado cambiario con la finalidad de disminuir las presiones sobre el tipo de cambio.
Según González, con la inyección de dólares, por medio de subastas, la Comisión de Cambios busca establecer un nivel de tipo de cambio.
Señaló que el próximo año, la economía enfrentará muchos problemas, una vez que haya menores ingresos petroleros y una situación complicada en la recaudación tributaria.
Recientemente, el presidente de GEA, consideró que en 2010, el gobierno federal enfrentará una reducción de hasta 200 mil millones de pesos en sus ingresos por menores precios del petróleo.
El analista expuso que uno de los riesgos hacia adelante es que el Congreso autorice un incremento del déficit público de entre 2% y 3% del PIB.
“Para el año entrante, si el precio del petróleo se queda en 40 dólares por barril, el sector público va a perder entre 175 y 200 mil millones de pesos de ingresos, además de que no va a recaudar demasiado en el IVA y el ISR; esto equivale a 1.3% a 1.5% del PIB”, dijo González.
Agregó que ante la debilidad de las finanzas públicas, otra opción será la de ajustar el gasto público en 2010.
Además, una opción tentativa es que los legisladores modifiquen la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria y con ello no se mantenga el presupuesto balanceado.
El especialista comentó que los pilares económicos de México, en donde se encuentran un presupuesto balanceado, autonomía del banco central, tipo de cambio flexible y una apertura al exterior, “se pueden debilitar”.
Además, consideró que hacia adelante se podrían presentar trimestres negativos.