LONDRES.—Ante un escenario de contingencia financiera que pudiera empeorar en los siguientes meses, México consolidó un blindaje financiero superior a los 157 mil millones de dólares.
Por separado, el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, en México, y el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, desde Londres, informaron que se solicitará una línea de crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI) por un monto de 47 mil millones de dólares, recursos que se sumarán a los 80 mil millones de dólares que tiene el Banco de México en reservas internacionales y a los 30 mil millones de dólares que puso a disposición del país la Reserva Federal de Estados Unidos, con lo cual se tendrán 157 mil millones de dólares disponibles para hacer frente a cualquier contingencia financiera.
El anuncio fue bien recibido por los mercados financieros, principalmente en el mercado cambiario, ya que el peso logró avanzar terreno con lo cual el tipo de cambio finalizó en 13.92 pesos al mayoreo y 14.03 al menudeo.
“Más vale estar preparados para lo peor”, aseguró Guillermo Ortiz Martínez en conferencia de prensa, y agregó que a esos recursos se sumarían 10 mil millones de dólares adicionales que la Secretaría de Hacienda pretende conseguir en los mercados financieros por la colocación de deuda y de créditos con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
En Londres, Agustín Carstens expuso que el crédito que se solicitará al FMI podrá ser aprobado por el directorio del organismo este viernes y en 10 días el gobierno de México lo tendrá a su disposición. “Más que ser un signo de debilidad, es un signo de confianza en las finanzas del país”, dijo el secretario.
Carstens ofreció una rueda de prensa con John Lipsky, primer subdirector gerente del FMI, en la que detalló que el crédito del FMI tendría que traer como consecuencias menores tasas de interés, un tipo de cambio más estable, mayor inversión, más gasto, mayor financiamiento, mayor crecimiento económico y más empleo.
En México, Raúl Feliz, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas, comentó que la línea de crédito del FMI es un blindaje contra una crisis financiera, pues garantiza que no habrá problemas de falta de recursos o liquidez, “pero no contra la recesión”.
Explicó que en caso de que empresas no puedan cumplir con sus vencimientos de deuda de empresas por la situación actual el gobierno podría usar estos recursos y evitar el cierre de empresas. Sin embargo, reiteró que las líneas de crédito y las reservas no evitarán que la economía caiga en una recesión profunda que evite una caída del PIB de 4%.
Salvador Orozco, subdirector de mercados financieros de Santander, comentó que los recursos que logró juntar el gobierno federal son una señal positiva porque le dan mayor estabilidad al peso. El tipo de cambio previsiblemente mostrará en los siguientes meses una menor volatilidad, y podría ubicarse por debajo de los 14 pesos, mencionó.
Luis Flores, economista senior de Ixe, comentó que la expectativa de un mayor relajamiento de la paridad peso-dólar abre la posibilidad de que en el primer semestre del año el dólar se ubique sobre los 13.50 pesos.
Anticipó que estas medidas ayudan a preparar “el terreno” para que Banxico siga con su política de baja de tasas de interés.
Por lo pronto, Carstens señaló que, aunque la economía mexicana está fuerte, “no sabemos lo que va a pasar hacia delante, estamos viviendo un momento de gran incertidumbre en la economía financiera internacional”.
El 7 de julio de 1999 fue la última vez que México solicitó un crédito al Fondo Monetario Internacional. En esa ocasión el monto fue por 4 mil 200 millones de dólares y el 31 de agosto del año 2000, en la administración de Ernesto Zedillo se canceló la totalidad de los adeudos por 3 mil mdd.