WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, viajó a Europa con una agenda para afrontar la crisis económica y buscar apoyo a su nueva estrategia para Afganistán, en una visita que pondrá a prueba su liderazgo mundial.
En su primer viaje largo al extranjero desde que asumió el cargo en enero, Obama cambiará el foco de su discurso al arena económica internacional y la diplomacia tras un periodo de fuerte énfasis en temas nacionales.
Obama asistirá mañana a la cumbre G-20, donde espera sacar provecho de su muestra de buena voluntad por el cambio de políticas y estilo respecto a su predecesor, George Bush, quien fue impopular en el extranjero.
Analistas creen que el entusiasmo creado por Obama entre la opinión pública dará un tono positivo a sus reuniones con aliados como el primer ministro británico, Gordon Brown; el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel.
Pero la cálida recepción personal a Obama podría no despejar el camino para sus propósitos de alentar a sus aliados europeos a gastar más para rescatar a la economía mundial.
“Obviamente tiene mucho carisma y es su primera gran reunión. Creo que la gente tiende a ser muy educada en estas situaciones pero también podría haber un cierto nivel de dificultades”, consideró Simon Johnson, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) que actualmente es profesor en el Instituto de Tecnología de Massachusetts.
Uno de los temas será la opinión que hay en muchos países de que EU ostenta buena parte de la responsabilidad por la actual crisis.
Obama llegará a la cumbre del G-20 con una serie de propuestas para una nueva supervisión de los fondos de cobertura y para dar al gobierno más poderes para negociar con firmas económicas con problemas consideradas “demasiado grandes para caer”.
“Debería llegar y decir que él no tiene la culpa de nada y que está tratando de resolverlo lo más rápido que puede”, dijo Johnson.
Pero la sombra de la culpa que se cierne sobre Estados Unidos es una de las razones para que los europeos se muestren reacios a seguir su ejemplo y buscar planes de estímulo fiscal.
Colaboradores de la Casa Blanca buscaron manejar las expectativas antes de la cumbre del G-20, diciendo a periodistas que Washington no pretende necesariamente que los países gasten más dinero de inmediato.
P.J. Crowley, un ex funcionario en la Casa Blanca bajo la presidencia de Bill Clinton, sostuvo que el presidente Barack Obama tendrá aún un periodo de luna de miel con sus colegas europeos. Pero, al igual que en la cumbre del G-20, podría afrontar resistencia en la reunión de la OTAN para recibir apoyo para Afganistán.