De acuerdo con los criterios que Pemex estableció para elegir la sede donde será construida la nueva refinería, sólo dos estados cumplen con todas las características necesarias.
Al revisar la información que cada entidad presentó a la opinión pública, se encontró que Hidalgo y Guanajuato cumplen con estas exigencias.
La diferencia fundamental entre estas entidades con el resto de los postores es que dentro de los planes y programas de Pemex son las únicas en donde se tiene previsto realizar proyectos de reconversión de residuales, que considera eliminar la problemática de la producción de combustóleo en el centro del país y los costos elevados de su desalojo.
De decidirse entre Salamanca, en Guanajuato, o Tula, en Hidalgo, Pemex evitaría el gasto que representa el proyecto de residuales en Salamanca, estimado en 51 mil 268 millones de pesos, incluidos gastos asociados de operación y mantenimiento por espacio de 20 años, mientras que en Tula sería de 40 mil 631 millones de pesos para el mismo periodo.
El pasado 19 de marzo. el director de Pemex, Jesús Reyes Heroles, señaló que uno de los principales criterios que habrán de tomarse en cuenta para elegir el lugar será la infraestructura petrolera; “el terreno es lo de menos y las configuraciones de las refinerías existentes”.
Francisco Barnés de Castro, comisionado de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), comentó que tanto la refinería de Tula como la de Salamanca se deben reconfigurar, y la “ubicación de un nuevo tren de refinería al lado del existente permite una reconfiguración automática, es decir, con una sola infraestructura e inversión resolvemos el problema de distribución del combustóleo que ya no encuentra mercado en México”.
Hasta ahora, ese problema le ha provocado a Pemex una situación desfavorable, “ya que ha tenido que realizar movimientos extraordinarios de transporte y reducir en varias ocasiones el nivel de proceso, con una contracción en la oferta de gasolinas y diesel en el centro del país, el cual ha obligado complementar la oferta con productos provenientes de otros centros de trabajo o con importaciones, lo que significa costos adicionales para la empresa”, según se desprende de los proyectos de conversión de residuales de Tula y Salamanca, con los números de cartera 0618TZZ0003 y 0168TZZ0004, a los cuales tuvo acceso EL UNIVERSAL.
No obstante, el factor político puede inclinar la balanza en favor de otros estados candidatos a la refinería.
George Baker, analista del sector energético, comentó que, a pesar de que Salamanca cumple con todos los criterios, el aspecto político de asociar el proyecto con el ex presidente panista Vicente Fox podría costarle en la elección de la sede.
El especialista de la firma Energia.com, con sede en Houston, Texas, indicó que llevar la refinería a Salamanca tendría un costo político alto para el gobierno federal.
De darse este escenario, situaría a Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Tabasco y Tlaxcala con más posibilidades porque cubren con cuatro de los cinco criterios establecidos por Pemex, aunque Hidalgo y Veracruz tienen la ventaja de contar con amplia infraestructura y planes de expansión.
En términos de situación geográfica y según las presentaciones públicas, Tuxpan se encuentra a 82 kilómetros de Chicontepec, fuente de suministro de crudo y se sitúa a 250 kilómetros de la ciudad de México, de suerte que es el puerto más cercano al mayor consumidor nacional de energéticos.
A su vez, Tula se ubica a distancias que van desde los 77 kilómetros hasta los 700 de la zona metropolitana del valle de México y las entidades de la región centro occidente, consideradas como los mercados de mayor consumo.
En Tuxpan existe infraestructura de ductos que permitiría enviar el crudo de la zona de producción a las refinerías actualmente en funcionamiento.
Tula tiene la posibilidad de aprovechar la conectividad a través de la red de ductos que cruzan por la región, además de tener prevista la inversión de los oleoductos que cubrirían una distancia aproximada de 690 kilómetros de Tula hacia Nuevo Teapa y 620 de Tula hacia la región de Chicontepec.
Por lo que se refiere a fuentes de suministro como la energía eléctrica, los analistas contratados por el gobierno veracruzano argumentan que la nueva refinería se ubicaría junto a las cinco centrales eléctricas de CFE que ponen a disponibilidad de cualquier desarrollo más de 4 mil megawatts.
Uno de los principales problemas que podría presentar Tuxpan es el relacionado con la exposición a fenómenos meteorológicos. “Como dato específico, hubo en los últimos tres años 38 cierres en Dos Bocas, 30 en Coatzacoalcos, 17 en Tuxpan y nueve en Ceyba Playa”, lo cual provocó afectaciones en las actividades petroleras, señaló Antonio Souza, asesor del gobernador de Campeche, Juan Carlos Hurtado, durante los foros públicos para elegir el lugar de la refinería.
En Veracruz no se prevén más proyectos de ampliación en infraestructura petrolera, lo cual podría representarle una ventaja.