El sector automotriz mexicano no tendrá el respaldo fiscal de la Secretaría de Hacienda para poder sortear las bajas ventas que padece por la crisis.
Una fuente del sector automotriz dijo que hace dos semanas hubo una reunión entre el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, con los presidentes de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) y la Industria Nacional Autopartista (INA).
Entre varias condiciones para realizar la reunión, estuvo una que indicaba que no se diera a conocer su realización a la prensa. Una vez iniciada, los directivos de las tres asociaciones se dieron a la tarea de presentar a Carstens una serie de propuestas para poder incentivar las ventas de automotores nuevos en México.
Entre ellas, la suspensión temporal del pago del ISR y el ISAN. Se hizo mención también de la tenencia.
Estos dos últimos rubros significarán, de acuerdo con la Ley de Ingresos de la Federación 2009, una recaudación de 26 mil 241 millones de pesos, 0.86% de los ingresos fiscales de este año.
Se les informó que la tenencia era un tema superado y que no se suspenderá su cobro sino hasta 2012, como está asentado en la reforma hacendaria de 2007.
Sobre la suspensión temporal del pago del ISAN y el ISR, se les dijo que desistieran de la idea.
“Lo único que le gustó a Carstens fue el programa de renovación del parque vehicular”, dijo una fuente que prefirió el anonimato.
Esta situación dejó preocupados a los líderes gremiales a quienes se les buscó pero sin éxito. Así, el único respaldo con el que cuenta esta industria que sostiene un millón de empleos en el país es el esquema de garantías que ofrece Nafin, pero no opera debido a que sólo se garantiza 50% de los préstamos a los brazos financieros de las automotrices. Los bancos, que serían los acreedores, exigen que las garantías sean por 100% de lo prestado.
En un documento disponible en la página web de la AMDA, se informa sobre cómo en el sector automotriz de otros países ya se obtuvo ayuda de sus gobiernos.
En Francia, por ejemplo, el gobierno pone mil euros en la compra de una unidad nueva que reemplace vehículos modelos 1999 hacia atrás. En Alemania se dan 2 mil 500 euros si el coche nuevo sustituye a los que salieron de las agencias hace nueve años, y en Brasil la ayuda llegó por la vía fiscal; se redujo el Impuesto sobre Productos Industrializados.