Es una de las pocas voces de la academia que tiene una perspectiva positiva de la crisis económica.
Experto en finanzas internacionales y ciclos de negocios de la Universidad de Yale, Geert Rouwenhorst afirma que las crisis económicas producen innovaciones favorables para el mundo.
En entrevista, recuerda lo que sucedió tras la recesión de 2001 en Estados Unidos.
“No deberíamos olvidar que de ahí salió Google, y Google cambió el mundo”, aseveró.
Pero ahora los países se enfrentan ante circunstancias totalmente desconocidas.
“Es la primera vez que realmente vemos una recesión global, creo que no tenemos mucha experiencia haciendo predicciones sobre cuándo puede terminar”, admite el experto en finanzas.
Pero no se lanza contra el sistema económico internacional para explicar las causas de la contracción económica.
Por el contrario, respalda que la interconexión económica es benéfica porque los mercados comparten riesgos, aunque es aquí donde radica la complejidad de la crisis, pues todo el globo está implicado en un ciclo económico complejo.
Sin precedentes de una contracción económica como ésta, el subdirector del Centro Internacional de Finanzas de la Escuela de Administración de Yale concede estudiar las posibles innovaciones por venir.
Centrado en la discusión sobre qué modificaciones deben aplicarse en la regulación financiera, no se siente atraído por una legislación internacional. “No me importa que haya distintos reguladores alrededor del mundo, porque eso crea competencia entre regulaciones”, apunta Rouwenhorst.
En estas circunstancias los activos de un sistema pueden colocarse en otro mercado financiero que tenga mejores condiciones, explica el especialista en ciclos de negocios. Por lo que afirma que la coordinación entre los reguladores puede ser mejor que contar con un solo régimen.
Y añade que “con muchas restricciones en el sistema puede disminuir el contagio de riesgos, y no está claro que eso nos coloque en una mejor posición económica”.
El profesor de Yale comparte la incertidumbre de la actual contracción económica. Señala que en promedio una recesión en Estados Unidos tiene una duración de dos trimestres, pero que la actual “será una de las más largas”.
Aun así está convencido de que “los ciclos de altas y bajas no sólo generan pena, sino también mucha innovación que finalmente cambia el mundo”.