manuel.lombera@eluniversal.com.mxEl Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA) tiene las condiciones laborales que el presidente electo de EU, Barack Obama, quisiera adaptar al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), afirmó Sidney Weintraub, especialista en economía mexicana del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington (CSIS, por sus siglas en inglés).
El CAFTA, firmado el 5 de agosto de 2004 entre Estados Unidos, República Dominicana, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, reconoce la cooperación entre los países miembros para incidir en “mejorar los estándares laborales” con base en los principios de la Declaración de Derechos Fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo.
Obama busca que dichos principios sean adheridos al TLCAN para beneficiar a Estados Unidos, pero principalmente a México, dijo Weintraub.
“El país objetivo para el cambio es México”, subrayó, pues en general las plantas laborales del país carecen de regulaciones en seguridad, tiempo para el descanso de los trabajadores y condiciones de higiene.
El artículo 16.8 del CAFTA, correspondiente al capítulo 16 referente al trabajo, marca que los países miembros implementen “condiciones aceptables de trabajo en referencia a salarios mínimos, horas de trabajo, seguridad y salud ocupacional”.
“El CAFTA es un poco más estricto (que el TLCAN) en condiciones laborales ... eso es lo que (Obama) tiene en mente”, afirmó Weintraub.
Pero una opinión muy distinta emitió el titular de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Ricardo González Sada. Según el empresario, la intención de Obama es incrementar los aranceles de importación para productos mexicanos a través del TLCAN, medida que busca proteger los empleos en Estados Unidos ante la compleja coyuntura económica.