Dos bancos mexicanos están lanzando programas para ayudar a los consumidores a reducir sus deudas en tarjetas de crédito, en momentos en que una desaceleración en la economía amenaza con aumentar los abultados incumplimientos en préstamos.
Tras algunos años de relajados estándares de otorgamiento de préstamos, la cartera vencida del crédito al consumo de los bancos se ha incrementado y los ejecutivos están preparándose para más problemas, en la medida en que la recesión en Estados Unidos golpea al envío de remesas.
Banorte ofrece bajar a la mitad las tasas de interés de sus tarjetas si los clientes firman un acuerdo de pagos fijos para eliminar su balance en un lapso de cuatro años.
HSBC ha dicho que pronto lanzará un programa similar, mientras otros bancos tienen planes destinados a clientes que ya han fallado en sus pagos.
El crédito a consumidores y negocios en México se expandió a tasas explosivas de más de 50% al año entre 2005 y 2006, tras un lapso de sequía de préstamos que siguió a una crisis a mediados de la década de 1990.
En meses recientes, los bancos se han vuelto más cautelosos en el otorgamiento de nuevas tarjetas de crédito y créditos al consumo, unas líneas de negocio cada vez más golpeadas por la cartera vencida.
Con una decreciente demanda de productos importados en Estados Unidos, algunos analistas consideran que una saludable demanda interna, alimentada por el crecimiento del crédito, es vital para que México capee la tormenta de la desaceleración económica este año.