Debido al entorno económico que cubre al país, las tradicionales fotos con los Reyes Magos han caídos de 30% a 50%, a diferencia de años anteriores, pues los tres nobles del Oriente tienen que esperar sentados en sus cabalgaduras.
Melchor, Gaspar y Baltasar han hecho un viaje largo desde lejanas tierras para brindar alegría a los niños mexicanos que desean tomarse la foto del recuerdo; sin embargo, la mayoría de los padres se limitan a llevarlos para verlos en la explanada del monumento a la Revolución y guardar ese dinero.
Para los locatarios, este año ha sido muy malo. Cutberto Jiménez, quien lleva varios años en este negocio, asegura que nunca había sido tan baja la afluencia de personas. “Ventas no hay, desde que nos venimos aquí no sacamos prácticamente nada; en la Alameda sacábamos 30 o 40 fotos al día y ya son las 5:30 de la tarde y llevamos dos; ahora nuestros días buenos son de 20 fotos (entre mil y 2 mil pesos)”.
Pese a todo, los más de 30 escenarios montados cuentan con alta tecnología, pues utilizan cámaras digitales con un costo de 5 mil pesos o más, así como impresoras de alta resolución, las cuales rentan.
“Algunas impresoras se alquilan por los días que estemos trabajando, y como están muy malas las ventas, no sabemos cuánto nos van a cobrar porque se basan en la cantidad de impresiones; todas las fotos van numeradas y también hasta el final nos dirán cuánto hay que pagar por uso de suelo”, concluyó.
Fotos de 50, 70 y 100 pesos, chica, mediana y grande, respectivamente; montadas sobre un calendario 2009, son la oferta que los visitantes encuentran, lo que Bernardino Valverde, fotógrafo de los Reyes Magos, espera motive a la gente e inviertan en el sueño de sus hijos: tener la ansiada foto con los protagonistas de la Epifanía.
“Esto va muy mal, la gente sí está haciendo caso de tener que cuidar su dinero porque está muy complicada la situación. A diferencia del año pasado nos ha bajado 30% o 40%. Estamos tomando unas 50 o 60 (de 2 mil 500 a 5 mil pesos) y antes eran 100 o 120 fotos (de 6 mil a 12 mil pesos)”, explicó.
“Estamos echándole ganas”, “esperamos salir tablas u ojalá que mejore en la víspera del 6 de enero”, son frases comunes de quienes mantienen viva esta tradición inculcada por los abuelos que inició en la Alameda Central y a donde todos esperan regresar muy pronto.