NUEVA YORK.— Desesperados por los efectos de la crisis y por las decepcionantes ventas navideñas, los comerciantes estadounidenses queman sus últimos cartuchos con agresivos descuentos y horarios más amplios para tratar de salvar el año en unas fechas cruciales para sus negocios.
El fin de semana se ha convertido en la última oportunidad para muchos negocios del país de cambiar el color rojo de sus cuentas o al menos reducir las pérdidas con que acabarán 2008.
El estallido de la burbuja inmobiliaria, las ejecuciones hipotecarias, la congelación del crédito, la ralentización económica, el desorbitado precio del carburante y los despidos masivos consiguieron una caída del consumo que en 2008 afectó con dureza al comercio minorista de EU.
Por ello, los comerciantes habían puesto esperanzas en la temporada navideña, en la que muchos de ellos hacen de 30% a 50% de la caja de todo el año.
“Otras veces, con las ventas pre-navideñas podíamos solucionar todo el año, pero esta vez no; esta vez viene menos gente y gasta menos. Encima el mal tiempo no está ayudando nada”, aseguraba a EFE la encargada de una pequeña tienda de ropa de Manhattan, reflejando un sentir muy generalizado en el sector.
Según SpendingPuls —una unidad de MasterCard—, las ventas minoristas en EU durante noviembre fueron 5.5% inferiores a las de un año antes y las conseguidas durante los primeros 24 días de diciembre, 8% menores que las del mismo periodo de 2007. Estas cifras están algo distorsionadas porque incluyen las ventas de combustibles, que ahora son 40% más baratos que hace un año.
Si no se tuvieran en cuenta esos productos, los descensos serían de 2.5% y 4%, respectivamente, porcentajes que, aún así, siguen preocupando a los comerciantes, afectados además por el mal tiempo que ha hecho en las últimas semanas en Estados Unidos, lo que ha contribuido también a que la gente salga menos a comprar.
Por sectores, se calcula que las ventas por internet cayeron 2% entre el 1 de noviembre y el 24 de diciembre, en comparación con el mismo periodo del año anterior; las de ropa y calzado de hombre y de mujer 14% y 23%, respectivamente; las de muebles 20% y las de electrodomésticos y equipos electrónicos 27%.
“Ésta pasará a la historia como una de las peores temporadas de ventas en las fiestas”, dijo Mary Delk, de la consultora Deloitte, a The Wall Street Journal. (EFE)