Protagonista indiscutible de la reforma energética, el senador priísta Francisco Labastida Ochoa impulsó desde la curul el debate en torno a este controvertido tema.
La constante presencia del legislador en distintos foros y su participación como moderador en los 71 días que duró el debate entre académicos, representantes de las diversas fracciones parlamentarias, investigadores, funcionarios del gobierno federal, sectores privado y social, le dieron a Labastida Ochoa el liderazgo en este ejercicio de toma de decisiones.
Esa activa presencia en foros de debate le permitió al PRI colocar los temas de su agenda con ventaja en la mesa de negociaciones de la reforma.
Incluso, fue de los primeros priístas en advertir que no permitirían la privatización de Petróleos Mexicanos y en oponerse a entregarle a la iniciativa privada el control de la refinación y del sistema de ductos que proponía la iniciativa del presidente Felipe Calderón.
El senador priísta resurgió luego de que se convirtió en el primer candidato de ese partido en perder unas elecciones presidenciales.
Luego de 2000, tras la contienda electoral presidencial, mantuvo un perfil bajo hasta que en 2006 se anunció que, vía plurinominal, llegaría al Senado. Gracias a la política de “no negociación” del PRD, se ha dado al PRI la oportunidad de comportarse como la segunda fuerza política del país. Hoy se le ve compartir espacios y foros con funcionarios del gobierno federal para resaltar los presuntos logros de la reforma aprobada por todas las fuerzas políticas del país.